¡Porque la música nos hace invencibles!


El próximo sábado 12 de abril hará exactamente seis años que asistí por vez primera a un concierto de Quique González. Aquella era la época de Avería y redención #7. Llevaba mucho tiempo machacando sus discos, y allí estaba por fin, en el pequeño Teatro Apolo de Almería. Y yo con unas ansias terribles por encontrarme con su voz y con La aristocracia del barrio. A mi lista de directos sumaría en los siguientes años la íntima gira Desbandados, donde Quique se acompañaba de Jacob Reguilón al contrabajo, y tres conciertos de la gira Delantera mítica, en un curioso bucle geográfico Granada-Madrid-Granada. Si os cuento todo esto es porque hoy me rondaba la cabeza una cuestión un tanto peliaguda: ¿Por dónde se empieza cuando uno pretende escribir sobre uno de sus mayores ídolos? La enorme admiración que le profeso a este hombre y a su banda hace que me tiemble el pulso sobre las teclas. Pero como buenos kamikazes (enamorados, claro) que somos, vamos a por ello. Que la noche del pasado 5 de abril, en el Auditorio Manuel de Falla y con unas vistas inmejorables de la ciudad de Granada, hubo música, y además de la que no se olvida fácilmente.

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Llegué al auditorio casi con una hora de antelación; tenía ganas de comprobar cómo se presentaba el asunto. Y lo cierto es que a esas horas el ambiente ya estaba de lo más caldeado; Delantera Mítica retumbaba por todo el mirador anexo al teatro a través de unos altavoces colocados en la entrada, y el bullicio de gente a una hora tan temprana hacía presagiar el casi sold out que encontraríamos en el interior. Yo aproveché la ocasión para pasar por el merchandising (y arrasar con la pantera Cayetana, todo sea dicho); supongo que al conductor de la furgo de la gira y encargado a la vez del puesto de venta le debe de empezar a sonar mi cara.

El Manuel de Falla es un espacio bonito y acogedor, con un aforo de 1.240 personas. Ocupé mi asiento en la tercera fila mientras el teatro iba tomando vida. A las 21:15h, con quince minutos de retraso sobre la hora prevista, Quique y su banda hacían su aparición sobre el escenario. El madrileño, vestido con camisa gris, chaleco negro (que ha tomado el relevo del ya famoso chaleco de cuero marrón) y los mismos botines desgastados que en los demás conciertos de la gira, abrió la noche con La fábrica, Parece mentira y ¿Dónde está el dinero?, todas ellas pertenecientes a su último trabajo, Delantera Mítica. Hay que destacar el impecable sonido del recinto, todo un gusto para mis oídos, maltratados en demasiadas ocasiones.Tras entrar en calor, la sucesión de temas no difirió demasiado de otros directos de la gira, pasando de magníficos temas pertenecientes a su anterior (y mi predilecto) disco Daiquiri Blues (Restos de stock, Cuando estés en vena) a hacernos recordar sus inicios con Torres de Manhattan, Pájaros mojados (muy coreada por el público) o la fantástica Palomas en la quinta, del disco Kamikazes enamorados.

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Mi sensación al ver a Quique sobre el escenario fue la misma que tuve al verle cuatro meses atrás en la sala But (Madrid): se siente tremendamente cómodo con su banda y con su forma de hacer música. Tiene una luz que no fui capaz de verle en aquel 2008 en el Apolo, cuando a mis ojos parecía un chico tímido y con cierto aire triste en la mirada. Creo que Delantera Mítica le ha aportado una solidez que no han sido capaz de darle otros trabajos y eso se refleja en su presencia sobre las tablas. No soy capaz de afirmar, sin embargo, que sea un disco hecho para ser tocado en un auditorio, o al menos, en este auditorio; si tuviera que ponerle un pero a la noche, tendría que hablar de cierta frialdad por parte del público, que no se atrevió a ponerse en pie en ningún momento del espectáculo. Yo estuve a punto de saltar de la silla en más de una ocasión, y no era capaz de entender cómo ninguno de los presentes daba el primer paso.

No obstante, el elegante recinto fue más que apropiado para uno de los momentos cumbre de la noche: la banda abandonaba el escenario dejando al cantante al mando de un set acústico. “No sé cuáles voy a tocar, de verdad”, decía Quique, palabras ante las que se sucedieron las respuestas de los asistentes. “Venga, la voy a tocar”. Y en ese punto de la noche comenzaban a sonar los acordes de la inigualable Aunque tú no lo sepas (en mi caso, si no recuerdo mal, nunca la había escuchado en directo) y la figura incomparable de Enrique Urquijo se hacía un hueco en la mente de todos. Creo que no he asistido a un silencio tal sepulcral por parte del público presente en un evento musical en toda mi vida, lo que es verdaderamente admirable. El sentimiento dedicado a este tema fue tal que, aunque suene a tópico, no soy capaz de expresarlo con palabras; si os sirve, diré que la canción finalizó conmigo secándome alguna que otra lágrima. A este punto de inflexión le siguió Pequeño rock and roll, una de las grandes, y con la vuelta de la banda al escenario pudimos escuchar temas como Las chicas son magníficas o Kamikazes enamorados. Quique verbalizó en varias ocasiones el privilegio que le supone tocar en una ciudad tan encantadora como Granada, cuna de artistas a los que él admira como son José Ignacio Lapido o el poeta Luis García Montero. Como siempre, presentó a su banda uno a uno: Edu Ortega (guitarras, violín, mandolina), que además cumplía años; Pepo López (guitarra), también miembro de la banda Chivo Chivato; y Alejandro Climent ‘Boli’ (bajo) y Edu Olmedo, ambos pertenecientes a Señor Mostaza. No faltó alguna salida de tono por parte del público; una chica gritaba: ¡No mires la chuleta!, a lo que él respondió con la avidez y la clase que suele mostrar en ese tipo de situaciones: Perdona, es para asegurarme que voy a tocar la misma canción que ellos, contestaba Quique saliendo airoso de semejante coyuntura.

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El primero de los bises comienza, como tantas veces, con el single de presentación de Delantera Mítica, Tenía que decírtelo, para proseguir con la siempre reclamadísima Salitre y terminar con Dallas-Memphis, también perteneciente a su último trabajo. Quique no duda en este momento de la velada en hacer un guiño a una niña de unos 10 años sentada junto a sus padres en la segunda fila, sonriendo y señalándole con la guitarra, y haciendo sonreír a la vez a un entregado auditorio. La banda desaparece de nuevo del escenario, pero nada más lejos de la realidad: aún quedaban cosas importantes por suceder. Tras volver con Su día libre, se estrenaba en directo Clase media, nuevo single del que ya hablaba por aquí hace unos días. Y entonces, Quique anunciaba la aparición de un invitado especial, tal y como ya había adelantado a través de las redes sociales: en escena aparecía nada menos que José Ignacio Lapido, ex miembro de la banda 091 y al que el cantante considera un auténtico maestro, para echar el cierre con una de las más aclamadas por el público, Vidas cruzadas. Y no sólo eso: el cantante madrileño anunciaba a bombo y platillo su satisfacción por una próxima colaboración musical con su referente granadino, ante nuestro asombro y alegría.

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La noche del sábado fue una noche de sorpresas y de la mejor música. El impecable sonido de esta banda aún resuena en mis tímpanos. Quique González está en forma, quizá más en forma que nunca. Y tras tres conciertos de esta gira, quiero más, necesito más. Porque Quique está feliz y sabe transmitírnoslo de la mejor manera. Así que no me cabe duda de que los ejércitos del rock seguiremos rompiendo filas para seguir sus pasos.

Setlist:

1. La fábrica
2. Parece mentira
3. ¿Dónde está el dinero?
4. Restos de stock
6. Caminando en círculos
7. Cuando estés en vena
8. Delantera mítica
9. Manhattan
10. No encuentro a Samuel
11. Palomas en la quinta
12. Pájaros mojados
13. Hasta que todo te encaje
14. La luna debajo del brazo
15. 39 grados

Set acústico:

16. Aunque tú no lo sepas
17.  Pequeño rock and roll

18. Las chicas son magníficas
19. Me lo agradecerás
20. Kamikazes enamorados
21. Miss Camiseta Mojada
22. Hotel Los Ángeles

Bis:
23. Tenía que decírtelo
24. Salitre
25. Dallas-Memphis

Bis:
26. Su día libre
27. Clase media
28. Vidas cruzadas (con Lapido)

 

Y algunas fotos más: 

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Comentarios en: "Los ejércitos del rock de Quique González invaden Granada (5/4/14)" (2)

  1. Muy buena la crónica y las fotografías, Almudena. Con tus palabras me has trasladado al concierto. A ver si yo también puedo volver a asistir a una de sus presentaciones. Quique nunca defrauda.

    Un abrazo hasta el sur,

    Adán

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