¡Porque la música nos hace invencibles!

Archivo para la Categoría "Crónicas"

Que los monstruos sólo están en tu cabeza. Crónica de Leiva en Roquetas de Mar (6/5/17)


20170506_224252

Su voz se puso en mi camino en la adolescencia y me ha seguido hasta ahora. Asocio las canciones tanto de Pereza como de Leiva a chicos, ciudades y viajes. A infinidad de vivencias. Sólo por eso, por la trascendencia de su música en mi vida, ya tiene y tendrá por mucho tiempo mi respeto, cualesquiera que sean los derroteros que tome su carrera; más aún si ha ido trazando una interesante y potente trayectoria desde que el conocido grupo madrileño se disolviese.

He de confesar que su último trabajo, Monstruos, se me atragantó considerablemente. Y no sabría decir bien por qué. Quizá porque los fantasmas y los miedos propios -tema central del disco- no me dejaron percibir plenamente su calidad, quizá porque esperaba otra cosa de él. No lo sé, pero lo cierto es que, en un principio, me causó cierta decepción. No obstante, no estamos hablando aquí de cualquiera; al Flaco le daría una y mil oportunidades, y en este caso, la confianza y la paciencia han merecido la pena. Si a día de hoy me quedaba alguna duda de encontrarme ante un álbum muy completo y bien definido, anoche, en Roquetas de Mar, se disiparon todas.

Un auditorio hasta la bandera espera impaciente el inicio del show cuando comienzan a sonar los coros western de Sincericidio, primer single de Monstruos. Todos esperamos su entrada en escena pero, para sorpresa de los presentes, el músico madrileño y su extensa Leiband descienden por las escaleras del teatro ante los aplausos y vítores del numeroso público. Es entonces cuando El último incendio y La lluvia en los zapatos, ambos cortes extraídos también de su último álbum, provocan que los asistentes se olviden de haber pagado por una butaca: buena parte del aforo no volvió a sentarse durante las dos horas restantes de concierto.

Si con sólo dos temas ya has convertido un auditorio en una fiesta, no puedes estar haciéndolo mal. La banda, con un sonido impecable, va directa a por Animales, clásico del homónimo álbum de Pereza, a la que prosigue Guerra Mundial. Es entonces cuando el cantante da las buenas noches y, como en ocasiones anteriores, da las gracias “por habernos elegido, por haber pagado una entrada, porque sabemos el esfuerzo que ello supone” -y cierto es que los 29€ de la butaca en zona A no están al alcance de todos los bolsillos-. Declaraba además sus ansias de volver a España tras sus últimos conciertos en América y, en especial, por volver a Almería, una tierra de la que se confiesa enamorado y a la que regresa cada verano.

Un público extasiado y muy participativo corea a estas alturas de la noche tres temas de su anterior trabajo, Pólvora: Mi mejor versión, la deliciosa Palomas y Los cantantes. Tras ellas el músico andaba recordando al recientemente desaparecido Chuck Berry, cuando el sonido de un ampli se cuela en el escenario: haría la broma de “bajadme a David Bisbal“, pero no sé si es muy apropiado hacerla aquí…, lo que desata las risas de los asistentes. “Ahora sí, ésta es para Chuck“, y el arrebatador rock and roll de Sixteen se apodera de nuestros cuerpos al ritmo de la -tuneada con el plátano de Warhol- Telecaster del cantante.

20170506_215413C

Eme, Breaking Bad y un Miedo que acaba transformándose en la famosa Superjunkies hacen que jóvenes y no tan jóvenes se dejen la garganta con el de Alameda de Osuna. Y de nuevo nos hacen volver la vista atrás con Superhermanas, ¿o más bien deberíamos llamarla Superhermanos? -recordemos que Juancho, guitarrista de la Leiband y del grupo Sidecars, comparte genes con el cantante-. Pasen y vean: 

Sin duda, uno de los momentos más especiales de la velada llega de la mano de esa joya incluida en Diciembre: los músicos abandonan el escenario y el líder de la banda se enfrenta a solas a un Vis a vis completamente desnudo en su comienzo, que continuaría con el apoyo de su guitarra acústica para más tarde finalizar con toda la banda y entre fuertes aplausos.

La noche sigue adelante con Monstruos a través de la que Leiva nos hace reflexionar: “todos vivimos repletos de miedos, inseguridades, de ansiedad… y hay que pensar: si es nuestra cabeza la que ha creado todo eso, ¿por qué no vamos a poder hacerlo desaparecer?“. Personalmente es uno de los temas que más me gustan de su último disco y uno de los que más creció en el directo. Pero si hay una canción que se hace enorme cuando un auditorio a rebosar la canta entregado, ésa es sin duda Electricidad, con un potentísimo estribillo, de los que desgarran, de los que apetece cantar a voz en grito.

El repertorio de Pereza siguió presente en el resto del recital con Amelie y Como lo tienes tú, tema que estiraba su final hasta convertirse en Hey Jude. Qué bien suena esta banda, pensaba yo: la conexión entre sus miembros es patente, hay complicidad y, por supuesto, mucha calidad musical. Medicina –con unos versos de Mi enfermedad de Calamaro y otros tantos de Estrella Polar– y Terriblemente cruel cerraban una actuación más que solvente. Tras una breve escapada del conjunto, Sincericidio y la maravillosa Lady Madrid ponían el punto y final a una noche mágica, en la que me quedó bien claro que, a veces, los monstruos sólo están en mi cabeza; quizá el último trabajo de Leiva no sea mi favorito, pero es una evolución digna y trabajada en la carrera de un músico que aún tiene mucho por ofrecer.

20170506_232924c

Setlist (6/5/17):

  1. El último incendio
  2. La lluvia en los zapatos
  3. Animales
  4. Guerra Mundial
  5. Mi mejor versión
  6. Palomas
  7. Los cantantes
  8. Sixteen
  9. Eme
  10. Breaking Bad
  11. Miedo (+Superjunkies)
  12. Ciencia ficción
  13. Superhermanas
  14. Vis a vis
  15. Monstruos
  16. Amelie
  17. Electricidad
  18. Como lo tienes tú
  19. Medicina (+Mi enfermedad+Estrella Polar)
  20. Terriblemente cruel
  21. (Bis) Sincericidio
  22. Lady Madrid

Xoel López llevó a Murcia su remedio para los males (Nuevo Teatro Circo, 21/11/15)


Como narré ampliamente aquí, admiro a Xoel López desde hace muchos años. Pocos consiguen lo que él: ser un soplo de aire fresco en el mundo de la música, impregnando sus canciones de nuevos y diferentes ritmos y convirtiendo los directos en una auténtica fiesta con un maestro de ceremonias tan humilde como cercano. Él es así. Cuenta anécdotas, pone en pie al personal, se muestra sin trampa ni cartón. Y en una profesión en la que a veces predomina la pose, lo que solemos denominar postureo, eso es, sin duda, de agradecer.

Tras demostrar que había vida después de Deluxe con Atlántico (2012), la aventura continúa con Paramales, un disco más sosegado -el mestizaje con Latinoamérica es más sutil-, quizá más difícil de asimilar, pero igualmente rico en melodías y letras, las cuales gozan de una calidad abrumadura. Su extensa gira de presentación ha incluido, afortunadamente, una ciudad cercana a la mía; mi reencuentro con el cantante tuvo lugar el pasado 21 de noviembre en el Nuevo Teatro Circo de Murcia, un escenario de gala para dar fe de las buenas artes del músico gallego.

Y es que hay que tener mucha clase para poner los pies sobre las tablas al ritmo del Here comes the sun de los Beatles. Una buena afluencia de público fue testigo del despliegue de una banda de ésas que quitan el hipo; junto a Xoel, músicos de la talla de Miguel Rivera (Maga), Iván González “Chapo” (M-Clan, Amaral), Charlie Bautista (Cristina Rosenvinge, Russian Red) o Andrés Litwin (Depedro) nos embelesarían durante más de dos horas con un sinfín de instrumentos, sonidos y melodías que no estamos muy acostumbramos a ver y escuchar en directo.

Xoel1

Patagonia -el tema favorito del disco, en palabras del artista- fue la encargada de abrir el espectáculo, de la misma forma que lo hace en Paramales. Xoel nos avisaría posteriormente de que no saldríamos del teatro sin haber escuchado todos y cada uno de los cortes que lo componen, y que dieron lugar a todo tipo de momentos: vivimos la paz de la preciosa Caracoles –ésta es la más lenta del disco, pero no por eso tenemos que dejarla fuera-, fuimos gallegos en los coros de A serea e o mariñeiro -“como un soño ela chegou”-, nos acercamos a los aires flamencos en La casa hace ruido cuando no estás -con la fantástica participación de la polifacética Lola García Garrido, artista, fotógrafa y también mujer del cantante- y disfrutamos de la fiesta, las palmas y el baile en Yo sólo quería que me llevaras a bailar. Incluso hubo hueco para la improvisación en el final de Yo vi un hombre desaparecer, “porque en esta vida siempre hay que dejar un huequito para la improvisación. No lo olvidéis”, decía el coruñés. Y qué razón tiene.

Xoel2

Atlántico nos dejó asimismo instantes mágicos, como el vivido con la interpretación de Buenos Aires, uno de los temas más emotivos del álbum e inspirado en su estancia al otro lado del charco: “esta canción es la más larga del mundo, pero empecé a sumar estrofas y me quedó así“. Más que destacable es siempre la puesta en escena de El asaltante de estaciones, que termina por convertirse casi en un jam session de diez minutos de duración. Y como es habitual, los fans del repertorio de Deluxe no se iban a ir con las manos vacías. “Ésta la escribí el 1 de enero, cuando ya estaba sobrio“; comenzaba así Reconstrucción, tema que conseguía poner en pie a todo el auditorio. También sonarían Historia Universal (el amor no es lo que piensas) y una maravillosa versión improvisada de Ver en la oscuridad -a mi juicio, uno de los mejores temas de Deluxe-, a petición de un asistente; “como ya dije antes, en esta vida siempre hay que improvisar“.

135 minutos de directo, 23 canciones y cientos de sonrisas entre el público. Éste ha sido mi tercer concierto de Xoel López y siempre salgo del recinto con la misma sensación: la de que ese hombre tiene la capacidad de curar los males. O por lo menos, de alejarlos por un rato, y creo que eso es lo máximo a lo que debe aspirar un artista: a hacer felices a sus fieles. Y él, sin duda, lo consigue.

Xoel3


 

Setlist (21/11/15):

  1. Patagonia
  2. Hombre de ninguna parte
  3. Laberinto
  4. Por el viejo barrio
  5. Almas del norte
  6. Caballero
  7. Buenos Aires
  8. Un año más
  9. Caracoles
  10. A serea e o mariñeiro
  11. Tierra
  12. Reconstrucción
  13. Yo vi un hombre desaparecer
  14. Sol de agua
  15. Historia universal (el amor no es lo que piensas)
  16. Antídoto
  17. El asaltante de estaciones
  18. Ningún nombre, ningún lugar
  19. Yo sólo quería que me llevaras a bailar
  20. (Bis) La casa hace ruido cuando no estás
  21. Ver en la oscuridad
  22. Todo lo que merezcas
  23. De piedras y arena mojada

Trescientos corazones latiendo por Mikel Erentxun (Almería, 09/10/15)


Yo soy de las que, sin haber cumplido tan siquiera los treinta, han disfrutado mucho del pop-rock español girando los discos de esa fabulosa banda conocida como Duncan Dhu. Tras su disolución, estuve bien atenta a la carrera en solitario de su voz cantante, Mikel Erentxun. La primera -y única- vez que había tenido la oportunidad de verle en directo fue allá por febrero de 2011 en la ya desaparecida Sala Caramelo -curioso lugar para encontrarse con el donostiarra, por otra parte-. Casi cinco años después, Mikel regresa a la capital de la mano del Otoño Cultural del Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería y la empresa almeriense Kuver Producciones, en un formato denominado Palabra de Músico que ha sabido integrar, como un todo, palabras y canciones. El evento se inicia con una pequeña entrevista, sofá de por medio, y acaba con un acústico del artista en cuestión. Todo ello aderezado con un photocall ubicado a las puertas del Teatro Apolo (véase primera foto, con pose de servidora), diversos personajes amenizando la espera de un auditorio hasta la bandera, e incluso unos cuantos recitados de versos (véase segunda foto).

Mikel0

image

A las 21:40 daba comienzo la entrevista, guiada por el periodista almeriense y fan acérrimo de Duncan Dhu Norberto López. Corazones (2015), el nuevo álbum del artista, centró la primera parte de la charla. Se trata de un disco trágicamente personal, pues surge como resultado de los graves problemas cardíacos sufridos por Mikel en 2013, aspecto que ha dejado un reguero de corazones a lo largo y ancho de sus dieciséis canciones: todas y cada una de ellas incluyen en sus letras al susodicho músculo. El nuevo trabajo ha sido bien acogido por la crítica y cuenta con una nominación a los Grammy Latinos 2015 en la categoría de Mejor Álbum Pop/Rock.

Mikel1

El cantante, a lo largo de la media hora de entrevista, declaró que ha disfrutado tanto la experiencia compositora de Corazones que, a partir de ahora, le gustaría escribir todas las letras en sus composiciones. A finales de año saldrá a la venta su disco en directo y actualmente se encuentra inmerso en el trabajo que verá la luz en 2016, pero confesó que además le gustaría trabajar con otros músicos y que tiene pendientes colaboraciones con artistas como AmaralQuique González. También habló de un día a día basado en su familia, la música, el cine y el deporte, de los estudios de Arquitectura que cursó en su día e incluso reconoció que se considera un tipo coqueto. Aseguró que “la sombra de Duncan pesa, pero estoy orgulloso”, y declaró que la puerta a un encuentro con Diego Vasallo sigue abierta, pero desconoce cuándo se producirá. Mikel se mostró tranquilo y relajado -vino de la tierra en mano- ante un público atento y respetuoso.

Mikel2

Tras este acercamiento al lado más humano del artista daba comienzo la actuación, en la que únicamente se acompañó de un par de guitarras acústicas y una armónica. Junto a canciones presentes en Corazones como El corazón del dragón, la homónima Corazones, Dakota y yo u Ojos de miel danzaron joyas presentes en la amplia discografía del músico como Tu nombre en los labios, Vasos de Roma y Ginebra, Mañana, El mejor de mis días o una de mis favoritas, A un minuto de ti. “No hablo mucho y antes he hablado un montón. Las canciones y los discos deberían hablar por sí solos; no explicarlos, y que cada cual interprete lo que la canción está contando“. Gran verdad la del Señor Erentxun, por mucho que nos guste a los asiduos a los conciertos que los artistas cuelen sus chascarrillos entre corte y corte. Uno de ellos hizo referencia al Estadio de los Juegos Mediterráneos, casa de la U.D. Almería: “Algún día me explicaréis por qué tiene ese nombre. Con lo fácil que es llamarle Calderón, o Anoeta”. Las risas corrían entre las butacas.

Mikel3

La intimidad y cercanía del ambiente hizo las delicias del público durante la hora y media de directo. Los eternos seguidores de Duncan Dhu se llevaron tres regalos: Un punto más, A tu lado y Una calle de París -“odié esta canción durante mucho tiempo y ahora, de repente, me gusta“- sonaron entre los muros del Apolo. Tras un par de bises, El hombre que hay en mí ponía fin a una noche mágica, y un Mikel tremendamente agradecido abandonaba el escenario entre ruidosos aplausos. Los presentes, por nuestra parte, nos marchábamos con una maleta llena de melodías y palabras de ésas que llegan directas al corazón.

Mikel5

Setlist (09/10/15):

  1. Estampida
  2. Tu nombre en los labios
  3. Cuando no me tengo
  4. El corazón del dragón
  5. Vasos de Roma y Ginebra
  6. Dakota y yo
  7. Corazones
  8. Una calle de París (Duncan Dhu)
  9. Mañana
  10. El mejor de mis días
  11. Amara
  12. El cielo es del color de las hormigas
  13. Cartas de amor (cuando no hay amor)
  14. (Bis) Ojos de miel
  15. A un minuto de ti
  16. Si te vas
  17. Tardes de lluvia, mañanas de sol
  18. Un punto más (Duncan Dhu)
  19. (Bis) A tu lado (Duncan Dhu)
  20. El hombre que hay en mí

El rock está vivo: crónica del concierto de M-Clan en Águilas (13/08/15)


En los últimos tiempos he frecuentado considerablemente la Región de Murcia, haciendo y deshaciendo la maleta cada dos por tres. Es allí donde el verano me tenía preparada una gran sorpresa: volver a encontrarme con el rock de la que considero una de las mejores bandas del país, con una de las mejores voces entre sus filas. M-Clan, tras la publicación de su rotundo trabajo en directo Dos noches en el Price, se embarcaron en una gira 20 aniversario que en la noche del 13 de agosto les llevaría a su región de origen, concretamente hasta la costa de Águilas, municipio cuna de uno de los carnavales más famosos del país. Por supuesto, no iba a dejar pasar la oportunidad de reencontrarme con Tarque, Ruipérez y compañía.

1C

Llegamos a la Plaza Antonio Cortijos poco antes de que Joaquín Talismán y Los Chamanes llevaran a cabo una estupenda actuación como artista invitado y calentaran de esta forma los motores de la que sería una noche intensa y calurosa como pocas. La potencia vocal del gran Carlos Tarque resonaba en nuestras cabezas cuando al ritmo de Calle sin luz, la banda aparecía sobre el escenario: al famoso vocalista, ataviado con su llamativa americana roja, le bastaron treinta segundos para meterse a un abultado público en el bolsillo.

2C

A golpe de una pandereta que rozó el cielo murciano -y que terminó rozando la cabeza de Tarque en varias ocasiones y hasta cayendo al foso-, se entremezclaron temas relativamente recientes como Para no ver el final, Basta de blues, Me voy a dejar llevarLas calles están ardiendo con grandes clásicos como Souvenir, la conocídisima versión de Serenade from the Stars Llamando a la tierra, o Perdido en la ciudad, incluido en su primer trabajo, Un buen momento.

4C

La magnífica voz rasgada de Tarque y el compacto y potente sonido de su banda -formada por Ricardo Ruipérez, Iván González ‘Chapo’, Coki Giménez y Prisco-, unidos a la vitalidad incesante de su líder -que no paró de saltar en las casi dos horas de actuación- hicieron las delicias de un público que disfrutó de los medios tiempos –Roto por dentro o Gracias por los días que vendrán-, de alguna balada -han recuperado Me estás atrapando otra vez, de Ariel Rot-, pero sobre todo en los temas que se han convertido en himnos: Maggie despierta -cuyos coros serían coreados una y otra vez durante los bises-, Carolina o Quédate a dormir nos hacen sudar y cantar como si de una enorme fiesta se tratase. Carlos se atreve incluso a abandonar el escenario y mezclarse entre la gente -esa gente a la que hace guiños durante todo el directo-, derrochando energía y participando del júbilo colectivo que invade la abarrotada plaza.

3C

La chaqueta acabó por el suelo a los dos minutos de concierto…

M-Clan dejan siempre patente que su alma es puro rock. Sobre el escenario pudimos ver a una banda en plena forma, con un líder carismático como pocos y acompañado por unos músicos que ofrecen un show inolvidable. Necesitaba un concierto así, de los que recuperan los clásicos, de ésos en los que duelen los pies y la garganta. Y claro está: sus fieles necesitamos y pedimos encarecidamente otros veinte años más.

Foto: Perfil de Facebook de M-Clan


Setlist (13/08/15):

  1. Calle sin luz
  2.  Para no ver el final
  3. Basta de blues
  4. Souvenir
  5. Llamando a la tierra
  6. Roto por dentro
  7. Perdido en la ciudad
  8. Me voy a dejar llevar
  9. Las calles están ardiendo
  10. Gracias por los días que vendrán
  11. Las palabras que dijiste
  12. Usar y tirar
  13. Maggie despierta
  14. (Bis) Carolina
  15. Me estás atrapando otra vez
  16. Pasos de equilibrista
  17. (Bis) Miedo
  18. Quédate a dormir

“La gran dulce alianza” entre Fumangie y Antonio Álvarez (05/06/15)


En La Guajira, esa bendición de asociación cultural ubicada en el casco antiguo de Almería, a los pies de la Alcazaba, siempre se disfruta. Aunar la pasión por el arte junto a unas vistas espectaculares no es misión fácil, pero en su azotea ese objetivo queda más que conseguido. El viernes 5 de junio, la cita musical fue con dos artistas cuya amistad, aunque reciente -se conocieron el pasado mes de diciembre- parece ya inquebrantable: los almerienses Juan Diego Fumangie y Antonio Álvarez, en esta ocasión “la gran dulce alianza” -un pequeño guiño a la conocida confitería de la capital- aparecían sobre el escenario con enormes ganas de mostrarnos, con sólo un par de guitarras, canciones propias, versiones y miradas cómplices.

20150605_222159

Me preguntaba al llegar si la afluencia de público haría honor a la calidad de los artistas, puesto que la oferta cultural era esa noche de lo más extensa, con un centro urbano atestado de gente acercándose a las actividades programadas para la Noche en blanco; por fortuna, en la terraza se gozó de un buen número de espectadores. Tras un llamamiento por parte de la organización de La Guajira a que los socios eventuales -recordemos que se trata de un club privado, y que para serlo hay que pagar una cuota de 3€/año- se hagan participativos -10€/mes- y puedan disfrutar de esta forma de un mayor número de eventos, daba comienzo a dúo el primer tema, que no era otro que Vidas cruzadas, de mi idolatrado Quique González. Qué gusto da bañarse en canciones en una noche apacible, sin nada de viento, y con las luces de la preciosa Alcazaba como telón de fondo. A un tema de Juan Diego le seguía uno de Antonio, por regla general; así se sucedieron Si pudiera -del primer EP de Fumangie, La paz de los idiotas-, Si te veo no me acuerdo, tema de toque country incluido en Circular, último trabajo de Álvarez, y J.M., corte dedicado a un amigo de Juan Diego fallecido hace dos años y que formará parte de Manual de buena fe, que verá la luz el próximo 15 de junio.

20150605_222119

Nos impregnamos entonces en un poco de swing con la versión llevaba a cabo por Antonio de L-o-v-e, de Nat King Cole, y en la que el público ofreció un fantástico acompañamiento a base de chasquidos de dedos. No sería la única versión de la noche: I’m losing you, versión del tema presente en Double Fantasy, último disco de John Lennon, Heart of Gold de Neil Young, Reconstrucción de Deluxe o Me cuesta tanto olvidarte, de Mecano -ésta última, con guasa previa por parte de Fumangie: “ahora voy a tocar un tema nuevo e inédito…”- también se dejaron caer a los pies del monumento, así como diferentes temas de los últimos álbumes de ambos compositores. De Fumangie, escuchamos Manual de buena fe y La segunda puede ser mejor mientras que Álvarez, por su parte, nos mostró Ilusiones rotas, Circular y una canción nueva que nos recuerda que “ante la vida hay que tener plan b”.

Vivimos, sin duda, una noche de viernes muy agradable. No sólo fuimos testigos de una retahíla de buenas canciones; quizá, lo más destacable, fue la cercanía entre ambos músicos, el derroche de sonrisas, como muestra de que la música, una vez más, une a las personas de manera irreversible.

La noche tranquila de Ariel Rot (Almería, 30/05/15)


1c

A las 23h del pasado 30 de mayo teníamos, en Madchester Club, una cita con uno de los grandes, con un maestro del rock en español: el señor Ariel Rot, que con cuarenta años de carrera a la espalda pisaba Almería en solitario, acompañándose exclusivamente de un piano y unas cuantas guitarras. No le veía en la ciudad desde 2008, cuando un reencuentro con su antigua y conocida banda, Tequila, puso en pie a todo un Auditorio Maestro Padilla; más recientemente, en septiembre de 2013, viajé hasta Murcia para disfrutar de Uno de los nuestros, gira en la que el argentino, Leiva y Loquillo aunaban fuerzas. No viví la época de Los Rodríguez, pero me encantaba el sonido de esa milonga rock y, a mis tiernos quince años, el disco en directo de Rot –En vivo mucho mejor (2001)- sonaba en casa una y otra vez. Como podréis imaginar tras toda esta historieta, ganas de reencontrarme con el músico no me faltaban.

Cerca de las doce de la noche, ante un abultado aforo, el bonaerense hacía aparición para interpretar Debajo del puente, incluida en su último trabajo, La huesuda (2013). La actuación se caracterizó por su ritmo slow, por la conversión de las canciones hacia una onda más sosegada; tras Lo siento, Frank, tema que da nombre a su cuarto álbum en solitario, el músico definiría su última andadura como “una forma de deformar y prostituir las canciones”, dicho lo cual se sucedían la genial Baile de ilusiones, que sonaba más tranquila que nunca, Felicidad Geishas en Madrid.

“Un día estaba en un garito, se me acercó un tío y me preguntó si podía ponerle música a unas letras; el tío en cuestión era Joaquín Sabina“. Con esta anécdota nacía la ranchera Viridiana, que vino a continuación. El sonido de voz y guitarra de Rot es francamente bueno, no así la actitud del público, que habla a gritos durante buena parte del espectáculo imprimiendo la nota negativa del encuentro e impidiendo disfrutar plenamente del artista. Los tipos duros no bailan Para escribir otro final son los últimos cortes antes de que Ariel cambie de bando y se siente al Roland. “Éste es un momento duro del show, es como estar detrás de un mostrador”, comenta entre risas. Llega entonces la fantástica Dos de corazones:

Uno de los momentos más especiales tiene lugar con La mirada del adiós, uno de mis temas favoritos de Los Rodríguez; posteriormente Una casa con tres balcones termina convirtiéndose en una versión tranquila de Salta, de Tequila. “Nunca te acuestes con una mujer que tenga más problemas que vos”: antes de interpretar Pólvora mojada, el argentino hacía su peculiar homenaje a un clásico del rock, las groupies. “Están sobrevaloradas, pero gracias a esas locas divinas compuse un montón de canciones”.

2c

De nuevo a la guitarra -acústica, en esta ocasión- reconoce que le fascinó lo que encontró allá por el año ’76 cuando llega a España “de un país en el que sólo por sonreír por la calle ya eras considerado sospechoso”. Bar soledad, Muñeca rota, Eche veinte centavos en la ranura y una Mucho mejor en clave de tango suponen la recta final de la actuación del músico. Para el bis, dos grandes joyas: Cenizas en el aire, del homónimo trabajo publicado en el año 2000, y cómo no, la famosa Milonga del marinero y el capitán, de Los Rodríguez, coreada y bailada por buena parte de los presentes.

Un Ariel tranquilo y relajado, alejado en esta ocasión de los grandes escenarios, y unas canciones reconstruidas, más suaves y menos bailables, nos dejaron con buen sabor de boca. No puede ser menos: estamos ante un experto en las artes del rock, y eso, en una clave o en otra, siempre se hace notar.

Noches que dejé cruzadas (vienen persiguiéndome). Quique González en Almería (09/05/15)


QuiqueGonzález1

La vuelta a los orígenes siempre reconforta. A los teatros diminutos donde puede escucharse hasta el silencio, a las salas donde los amigos toman cerveza y cantan a sólo unos pocos metros. Creo que él siempre los ha echado de menos, como recuerdo de sus muchas noches en Galileo Galilei o en El Rincón del Arte Nuevo. Parece difícil retornar a la sala de estar cuando se han conquistado los grandes auditorios, pero ya decía Calamaro aquello de nos volveremos a ver, porque siempre hay un regreso; los escenarios modestos, con mesa camilla y chimenea como único atrezzo, han vuelto a disfrutar de la presencia de Quique González gracias a Carta Blanca, una gira tan desnuda que ni siquiera se cubre con un repertorio definido. A la mente inquieta y curiosa del madrileño se le ocurrió, después de soltar adrenalina con Delantera mítica y a la vera de Lapido en Soltad a los perros, volver a salir a la carretera a ofrecer un concierto distinto cada noche, en donde personas y canciones se convierten en los auténticos protagonistas, en los únicos protagonistas. Detrás de cada petición musical una historia, un retazo de vida ligado de forma definitiva a unos acordes, y una revisión exhaustiva a lo que el artista nos ha ofrecido a lo largo de nueve discos de estudio y casi veinte años de carrera.

Impaciente y expectante me hallaba yo a las 21:30h del pasado 9 de mayo, sentada ya en mi butaca del Teatro Apolo. No es para menos; estaba ante el regreso de mi músico de guardia, al que no veía sobre aquel escenario desde abril de 2011, y girando de la misma forma, desbandado -aunque en esa ocasión, con la ayuda de Jacob Reguilón al contrabajo-. Diez minutos después, los acordes de su última grabación, Clase media, encienden el pequeño teatro almeriense. Sobre las tablas, nada más que un precioso piano, varias guitarras y un par de armónicas; la escasa iluminación genera un aire íntimo y acogedor y la voz del cantante suena profunda y reconfortante. “Buenas noches, amigos”, saluda el músico, porque para él el público deja de ser un grupo de desconocidos para convertirse en una masa cómplice, partícipe del encuentro. Tras explicar el funcionamiento de esta gira -a través de las redes sociales se planta un buzón para que cada cual escoja libremente su canción fetiche-, asegura que ha llegado a un hipotético setlist con 47 canciones, aunque difícilmente podrá tocarlas todas. Un valiente grita entonces “¡Temblar!”, a lo que Quique le responde.”¿Te refieres a Las chicas son magníficas?”, y los versos de esta delicia presente en su último trabajo, Delantera mítica, resuenan en nuestros oídos.

QuiqueGonzález2

La actuación continúa con una de las viejas, Día de feria, tras lo que una chica se lanza a por Romeo y Julieta, una de sus primeras grabaciones, e incluida en el álbum colectivo Cantautores. “Ésa te la cambio por otras dos, porque me parece una de las peores canciones que ha compuesto. Entraría en mi top 3 de malas composiciones”, le contesta, lo que provoca las sonrisas entre el público. Avión en tierra precede a que el músico abandone la guitarra y tengamos el placer de encontrarnos al piano con Pequeño rock and rolluna de las más solicitadas -incluso después de haberla tocado, lo nunca visto-, Reloj de plata y Rompeolas, joya presente en uno de sus trabajos más laureados, Salitre 48.

Ya de vuelta a la posición central en el escenario, y guitarra en mano, tiene lugar uno de los momentos más emotivos con Aunque tú no lo sepas: el recuerdo de Enrique Urquijo revolotea siempre por nuestras cabezas y corazones. Quique disfruta de cada estrofa, se le ve centrado pero receptivo a la vez, como no podría ser de otra manera en un concierto con repertorio abierto. Las propuestas continúan y tras Crece la hierba y Pájaros mojados, regresamos al sonido de las teclas blancas y negras con un clásico también muy solicitado: la preciosa Calles de Madrid, que no había sido aún interpretada a lo largo de la gira. Grata sorpresa: aparece la historia del boxeador, Kid Chocolate, y dos temas que me apasionan, Avenidas de tu corazón y Días que se escapan de las manos -éste último, si no me equivoco, nunca antes lo había escuchado en directo-. Antes de regresar a las seis cuerdas, Quique destaca su gusto por el teatro en cuestión, como ya hizo en citas anteriores.

Quique González3

Y los conserjes de noche es una canción especial para todos, una de las que, en otros marcos, hemos cantado a voz en grito. Después de infinidad de peticiones llega una de sus obras maestras, Salitre, seguida por La ciudad del viento y La luna debajo del brazo -¿cómo un tema relativamente sencillo puede resultar tan espectacular? Sin duda, figura en la lista de mis canciones favoritas-. Cuando éramos reyes, ésa que a él le gusta tanto tocar -ejem- cambia de letra y da vida al Cabo de Gata, paraje bien conocido por Quique y donde anuncia que pasará unos días avanzando en sus nuevos temas -¡y qué gusto da pensar que una canción suya se fragüe en el Cabo!-.

Dallas-Memphis supone la despedida a una noche vibrante, en la que el músico se ha mostrado cómodo y seguro con su repertorio. Pero por supuesto, las trescientas personas que llenaban el Apolo no le iban a dejar marcharse tan “pronto”. De vuelta, y sentado al piano, mis dos peticiones a través de Facebook fluyen una tras otra. Muchos sentimientos puestos en Nos invaden los rusos cómo voy a olvidar todo lo que hiciste por mí, ¿cómo voy a olvidar todo tan deprisa?– y, cómo no, en Nadie podrá con nosotros:

Bajo la lluvia y Ayer quemé mi casa se anticipan a un segundo bis, en el que Parece mentira nos trae a Delantera mítica, que en esta gira cuenta con un menor peso. Cerca del final, Su día libre nos emociona a todos dedicándola a sus padres, “que ya no están conmigo”. Como colofón, la que no podía faltar: Vidas cruzadas es cantada por todo un auditorio, con un Quique al borde del escenario, desenchufado, feliz y satisfecho.

QuiqueGonzález4

Yo no tenía dudas, pero ahora estoy en posición de afirmarlo: Carta Blanca ha sido todo un acierto. Hemos vuelto al González más auténtico, ¿pero acaso ha dejado de serlo alguna vez? Repertorio clásico, como el de la presente noche, o más actualizado, como en Delantera. Con banda o sin ella, en salas o en estadios. La honestidad y las ganas de hacer música fluyen por sus venas y son independientes del tiempo y el lugar. Y para recordárnoslo, lo ha tenido fácil: Quique González siempre ha gozado de carta blanca.

(No fuimos los únicos ojos: si queréis leer la crónica de mis amigos de El Erizo Albino, pinchad aquí).

Record Store Day ’15: un año más, en Discos Caverna


Como ya hice en la edición del pasado 2014, ayer sábado puse rumbo a Discos Caverna, nuestra tienda de discos fetiche, con motivo del Record Store Day ’15. Este día de celebración melómana venía acompañado de jugosas reediciones (David Bowie, 091, Love of Lesbian o Iván Ferreiro, entre otros), y en la mencionada tienda, de descuentos en las compras y de algo que no puede faltar en tal festividad: música en directo. A las 12:30, con la tienda atestada de curiosos, daba comienzo ante su genial escaparate el concierto de la banda local The Flamin’ Indalo Rockin’ Suitcase, tres chicos que llevan el mejor rock and roll a las calles de Almería capital y Roquetas de Mar.

IMG_9879c

Entre un público numeroso, nos deleitaron, durante más de una hora, con un buen puñado de versiones; entre ellas, Get back, de los Beatles, el eterno Born to be wild de Steppenwolf o la conocidísima The house of the rising sun:

Ojalá todo los mediodías fueran aderezados con una pizca de rock y nos dejaran tan buen sabor de boca. El año que viene, ¡más!

IMG_9881c IMG_9883c IMG_9884c IMG_9889c IMG_9890c

El invierno almeriense de Marwan (Madchester Club, 6/3/15)


Marwan es un buen tío, de esos que no abundan y que te inspiran confianza sin haber cruzado una sola palabra con él: cercano, simpático, y con una mochila de historias a la espalda que vuelca en cada escenario por el que se deja ver. Sus conciertos se componen de una amalgama de estrofas medidas al milímetro, que combina de forma magistral hasta conseguir canciones llenas de vida, de las que entran sin llamar y para quedarse. La música del cantautor nacido en el barrio de Aluche es aderezada con vivencias personales sobre amor y desamor que no sabremos si sucedieron como son contadas, pero poco importa la realidad o la ficción si las palabras despiertan la sonrisa de un público entregado, al que le brillan los ojos a cada acorde.

Todo lo descrito anteriormente tuvo lugar el pasado viernes 6 de marzo en un Madchester Club abarrotado e impaciente ante la primera visita del músico a la provincia. Marwan saltó al escenario declarando su intención de saldar cuentas con los almerienses mediante un repaso a lo largo y ancho de su discografía, y no dudó en destacar lo mucho que gusta a un madrileño el acento del sureste, con su ausencia del fonema “s” en los plurales. Su último trabajo tiene formato de disco-libro, se titula ‘Apuntes sobre mi paso por el invierno’ y en él da rienda suelta a sus dos pasiones, música y poesía, unidas de manera fiel a largo de su obra.

Armado con la única compañía de su guitarra arrancaban los primeros temas, ‘Te podría decir’ y ‘Mi paracaídas’, presentes en  los álbumes ‘Las cosas que no pude responder’ (2011) y ‘Trapecista’ (2008). El madrileño ha tenido un enorme éxito tanto en España como en Latinoamérica, y tras narrar con gran desparpajo lo mucho que agradan en México las canciones de desamor -“si en España tocas tres tristes seguidas, la gente se pega un tiro, mientras que allí se vuelven locas y te piden más”- su último trabajo se abría paso con ‘Animales’, y a lo largo de la noche escucharíamos otros cortes del susodicho disco como ‘Cosas pendientes’ o ‘Necesito un país’, compuesta mano a mano con el rapero Nach. No faltaron clásicos coreados a viva voz como ‘Carita de tonto’ o ‘Sueños sencillos’, ni un breve recital de poesía orquestado por las dulces voces del artista y del poeta invitado Carlos Miguel Cortés -más conocido como @turistaentupelo en los mundos virtuales-.

Marwan pone vida y alma en las canciones, consiguiendo un resultado que traspasa y emociona a quien le escucha. Sin duda, los que estuvimos allí recordaremos durante largo tiempo su paso fugaz por nuestro cálido invierno.

Lichis llega a Almería en ‘Modo avión’ (6/2/15)


En octubre de 2014, Lichis estrenaba andadura con un trabajo que lleva por nombre Modo avión; quizás no entre a la primera escucha, pero cuando lo hace, es, irremediablemente, para quedarse. Para mi enorme alegría, la gira pasó hace unos días por Almería y ayer, martes 10 de febrero, le di un repaso al concierto en mi artículo de La Voz de Almería. Os dejo además, como es costumbre, algunas fotos y vídeos. Espero y deseo que se perciba que lo pasamos en grande.

20150206_234920c


“La reinvención de Lichis”

Renovarse o morir. Eso debió pensar el artista que el pasado viernes pisaba nuestra ciudad dieciocho años después de su última visita. Allá por los noventa no andaba solo; La Cabra Mecánica, una banda caracterizada por su eclecticismo -su sonido podría definirse como una amalgama de pop, rock y rumba- constituía un proyecto musical que le acompañaría hasta 2008, momento en que decidió poner fin a su aventura caprina para surcar nuevos mares.

Tras seis años de silencio, Miguel Ángel Hernando, alias Lichis, vuelve a la carga con su primer disco en solitario. Lejos quedan ya el aire gamberro y los sonidos del grupo que le dio a conocer: ‘Modo avión’, compuesto por diez temas, bebe del rock más clásico, con retazos de blues y country americano, y sus letras intimistas nos permiten conocer en mayor profundidad al músico barcelonés. Veinte ciudades serán testigo de su extensa gira de presentación; la del 6 de febrero, en la Sala Madchester, era la tercera de ellas, y las expectativas de los que ya habíamos caído en las redes del renovado Lichis estaban bien altas.

Sobre el escenario, tres guitarras: acompañando a la voz cantante, veríamos a Fernando Polaino -guitarra acústica- y Álex Olmedo -guitarra eléctrica-. “Somos pocos pero con ganas”, exclamó uno de los asistentes, a lo que la respuesta de Lichis fue tajante: “para qué más, está lo mejor de cada familia”. Tras desfilar sobre las tablas cuatro de las canciones de su álbum debut, -entre ellas ‘Tinkywinky’ y ‘Horas de vuelo’, primer single-, el artista nos sorprende con una fantástica versión de ‘Pecados más dulces que un zapato de raso’, de Gabinete Caligari, refiriéndose a Jaime Urrutia como “el artista que dio sentido al rock español”. A esta le sigue ‘Carne de canción’, del disco de despedida de La Cabra, y otras del susodicho grupo como ‘Gracias por nada’ y la conocidísima ‘Felicidad’. El banjo de Polaino brilla en ‘Tics raros’ y en este punto Chivo Chivato, banda también surgida de la antigua formación de Lichis, tiene su hueco en la noche con el tremendo rocanrol de ‘Pobrecito corazón’. No hay duda: Miguel está suelto, se siente cómodo con sus nuevas canciones.

El bis se convierte también en homenaje con dos clásicos de La Cabra, ‘Antihéroes’ y ‘Valientes’. No creíamos que la fantástica noche diera más de sí, pero tras los insistentes gritos que clamaban por la última, y ya sin banda, Miguel apareció con la dulce ‘Como Penélope en la estación del AVE’ dando, ahora sí, el concierto por finiquitado. Renovarse o morir, eso es. Y Lichis está muy, pero que muy vivo.

Lichis

20150207_003636c

Supersubmarina, con el viento siempre de cara (Almería, 27/12/14)


Un poco tardío, pero aquí os traigo un pequeño de resumen, publicado en La Voz de Almería el día 6 de enero, de cuáles fueron mis sensaciones en el último concierto al que asistí en 2014, el de los baezanos Supersubmarina. No os dejéis engañar por el título… que hay mucho donde rascar. Nota para fans: yo, en el fondo, le tengo cariño…


“Con el viento siempre de cara”

Vengo a decir mi verdad y nada más que mi verdad: no me llevo muy bien con Supersubmarina. Y me explico. La cosa está en que son poco más que unos críos cuando se dan a conocer al gran público con Electroviral y temas como LN Granada y Ola de calor nos llegan a muchos con una facilidad pasmosa. Aquello gustaba. En poco tiempo se convierten en uno de los grupos más conocidos de la –llamémosle así- escena indie del país, arrasando allá por donde pasan; el público más joven enloquece con sus canciones en la infinidad de conciertos que han dado hasta la fecha los miembros de esta joven banda. Tras Electroviral, llega el EP Realimentación, su segundo trabajo Santacruz y el tercero y último, Viento de cara, que les ha traído de regreso a Almería. Pero a lo que íbamos: que yo me enamoré de Electroviral, y el encantamiento se me fue pasando a medida que los álbumes iban llegando y yo me hacía directos de Chino y compañía. Aparte de tener la sensación de que musicalmente les queda bastante por mejorar, percibí una pérdida importante de la fuerza y la frescura que les caracterizaba como banda, y mi desilusión por los baezanos alcanzó tales cotas que dejé de asistir a sus conciertos. Cuando el año pasado anunciaban fecha para el 17 de enero en el Maestro Padilla, mi posición era clara: yo no voy.

Pero será la época navideña, que nos ablanda… y casi un año después, el 27 de diciembre, di mi brazo a torcer y me planté de nuevo ante ellos. Viento de cara, publicado el pasado mes de septiembre, se paseó en su totalidad ante un recinto abarrotado, y en el segundo tema de la noche, De doce a doce y cuarto, los asistentes abandonaron sus butacas para no volver a utilizarlas. Por el auditorio almeriense desfilaron, junto a los temas del último disco, otros bien conocidos como Hasta que sangren, Hermética y esa joya que lleva por título De las dudas infinitas, que sonó más pausada que nunca. Como el resto de la actuación, de hecho. El sonido fue mucho más limpio que en ocasiones anteriores, menos estridente, pero no bastó: Chino, Pope, Jaime, Juanca y Javi se limitaron a dar un concierto correcto, tibio, y en el que sólo a ratos pudimos disfrutar de ciertos destellos de emoción –Niebla, sin ir más lejos, sigue estremeciendo con independencia del tempo usado-. De todos modos, y como decía al principio, lo que aquí se cuenta no es más que mi verdad: para muchos de los que se dejaron allí la voz, y que no son pocos, los jienenses siguen –y probablemente seguirán- con el viento de cara.

Supersubmarina

Y un par de vídeos para ilustrar la noche:

XVI Fiesta Homenaje a The Beatles: si te gustan los de Liverpool, éste es tu sitio


El pasado viernes 26 de diciembre, la Asociación Lennon Almería Forever, con Adolfo Iglesias a la cabeza, celebraba su XVI Fiesta Homenaje a The Beatles. Y para ello nos reunimos en el Club de Mar de la capital almeriense -el Gran Hotel, lugar donde tuvo lugar la última edición, ha pasado a mejor vida-. Pese a ser los Beatles uno de mis grupos de cabecera, nunca había acudido a uno de estos actos, organizados por y para fans de los de Liverpool. Y he de decir que mis sensaciones no pudieron ser más positivas. De primeras, me sorprendió el volumen de público congregado, con unos 500 asistentes. Buen ambiente, muchos conocidos y por supuesto, por lo que estábamos allí, por la música: tres grupos, Beatles Connection, Fumangie y los sevillanos Technicolours deslumbraron a los presentes con repertorios muy bien escogidos, y sus versiones no defraudaron ni a los más acérrimos seguidores del cuarteto.

20141226_220252

20141226_233904

Entre el público, una figura imprescindible: la de Juan Carrión, profesor de inglés en Cartagena cuya historia narra Adolfo Iglesias en su libro Juan & John, e inmortalizada en la gran pantalla en la que fuera -en pasado, desgraciamente- aspirante española a los Oscar Vivir es fácil con los ojos cerrados. A sus 90 años, Juan tiene más energía que cualquiera de los más jóvenes del lugar; lo pasó en grande, cantando, bailando y dedicando sonrisas a sus admiradores, que no son pocos. Como él bien dijo, “a veces me preguntan si no me canso de escuchar a los Beatles, y yo contesto que podría pasarme horas y horas haciéndolo“.

Ha sido mi primera Fiesta, pero seguro que no será la última. Hemos de dar las gracias a esta asociación, que se esfuerza día tras día por disfrutar y difundir el trabajo de uno de los mejores grupos de la Historia. El año que viene, ¡más y mejor!

20141226_220435

Varry Brava, Second y Roy: un tercer aniversario por todo lo alto


Hace casi un par de semanas, con motivo de la celebración del tercer aniversario de la sala Madchester, en días consecutivos tuvimos la oportunidad de ver a dos de los grupos que nos encantan por aquí: Varry Brava y Second, éstos últimos acompañados por los almerienses Roy. Este martes lo contaba en mi artículo de opinión en La Voz de Almería. Si os lo perdisteis u os apetece recordarlo, todo vuestro 😉


“De murcianos y aniversarios”

Bien sabemos los aficionados a la música independiente que si no fuera por la gran agenda musical que mantiene con mimo la sala Madchester, poco íbamos a escuchar en directo a nuestros grupos favoritos sin mover un pie de la capital. Pero hace ya tres años que apareció este lugar de reunión, y la celebración de su aniversario contó, en un mismo fin de semana, con dos geniales grupos omnipresentes en cualquier festival que se precie: los oriolanos residentes en Murcia Varry Brava y los también murcianos Second, éstos últimos ya bien conocidos por los almerienses tras sus múltiples visitas a la ciudad.

La noche del viernes 12, Óscar Ferrer, carismático líder de los Varry, se enfundaba una -o mejor dicho, la primera de las que veríamos durante la noche- de sus peculiares chaquetas y, junto a su banda, aparecían dispuestos a disfrutar la efeméride. ‘Arriva, 16 horas de juego y 4 litros de bebida energética’, tiene más luz si cabe que trabajos anteriores; el single de poderoso estribillo ‘Oh Oui Oui’ -oh là là- o la bien titulada como ‘Fiesta’ incitan a bailar y saltar como si verdaderamente nos hubiésemos tomado una cuba de la más fuerte de las bebidas energéticas disponibles en el mercado. Una introducción relativamente tranquila dio paso a un nudo cargado de éxitos como ‘No gires’ y ‘Disfraz’ y a un desenlace en el que todas piernas de maniquí que adornaban el escenario, e incluso el propio cantante de la formación, terminaron por los suelos. Digno de ver.

Y tras este derroche de energía, ni tiempo de descansar. El sábado no quedaba ni una entrada para redescubrir a una de las mejores bandas del país, Second, que se acompañó del grupo pop-rock Roy. El conjunto almeriense continúa presentando ‘101’ y su directo, repleto de vitalidad, sorprendió a propios y extraños. Una estupenda forma de entrar en calor antes de poner el broche de oro al aniversario con la delicada voz de Sean Frutos y los temas de ‘Montaña Rusa’: auténticas delicias como ‘2502’ o ‘Las serpientes’ acaloraron al personal que, cerveza en mano, se dejaba llevar por el ritmo y el buen saber hacer de los murcianos. Sorprendió la vuelta al repertorio de ‘Conocerte’, del disco ‘Fracciones de un segundo’, que con Sean a la armónica sonaba mejor que nunca. Una actuación impecable y una fuerza bestial, algo a lo que ya nos tienen acostumbrados.

En definitiva: mucho disfrute en el cumpleaños de la sala. Estas navidades ya sabéis, a brindar por la música, y por aquellos que hacen posible que la vivamos en directo.

Columna 8

Varry Brava

Alis emociona al Madchester Club (24/10/14)


Hace ya casi un mes del regreso de Alis a Almería, pero aquella noche de viernes, y en una excelente compañía, disfruté mucho de su Recopilación de excesos emocionales y no quería perder la oportunidad de compartir mis sensaciones. Ya lo hice el pasado viernes 14 de noviembre en mi columna publicada en el diario La Voz de Almería, así que creo que es una buena forma de relataros mi acercamiento tanto a su último trabajo como al directo del que fuimos testigos. Ahí va:


Los excesos emocionales de Pachi”

Pachi nunca llenará un estadio. Probablemente tampoco desborde los aforos de las salas más conocidas de este país. Sin embargo, sus fans están siempre ahí, a pie de escenario -donde han de estar los buenos fans-, ávidos por dejarse envolver por el estilo característico de un artista al que le sobran tablas y años de dedicación. Aún queda cerca 2013, año en que su tema Debajo del limón fue nominado a los Premios Goya en la categoría de Mejor Canción Original. Y claro, algo así no está al alcance de cualquiera.

Hace un par de meses, Alis, banda a la que Pachi pone voz y alma, resumía sus ocho años de trayectoria y cinco álbumes en un impecable trabajo cuyo título, Recopilación de excesos emocionales, no puede ser más acertado. Porque si algo queda claro al sumergirse en la música del jienense es que ésta se compone de una visceral amalgama de -valga la redundancia- emociones que consiguen contagiar al ánimo de quien la escucha. La cantidad de sentimientos en que se bañan sus canciones se magnifica en las voces de artistas como Iván Ferreiro, Zahara o Sean Frutos (Second), acompañantes que el compositor ha seleccionado para dar forma a su excedida colección y que visten a la perfección temas tan deliciosos como Material de disección o La fuente de Chi.

Por nuestra Almería, y más concretamente por el Madchester Club, llevaban sin dejarse caer desde 2013, presentando por entonces Cantos de ocasión; año y medio después -el 24 de octubre-, ante el mismo escenario, pudimos disfrutar de una actuación que fue in crescendo conforme avanzaban las manecillas del reloj. La banda local Fumangie fue la encargada de abrir la noche, desgranando su próximo EP Manual de buena fe en formato íntimo: bastaron guitarra y piano para dejar patente la calidad de su propuesta. Dónde estará la gente, nos preguntábamos algunos ante el escaso público congregado cuando Alis saltan al escenario con Quizá otro día. Nunca mejor dicho… No obstante, el disfrute de los presentes fue evidente ante la lírica impecable y la fuerza arraigada en temas como Los que no se arrepienten o Resérvame el mejor abrazo; los ánimos no decayeron ni siquiera tras el problema técnico sufrido por la banda, que obliga a paralizar el directo durante unos minutos. Es más, el percance sirvió como revulsivo en una noche en la que el pop sin artificios brilló con luz propia.

Pachi sabe cómo hacerlo. Ha encontrado la forma de tocarnos la fibra y hacer que afloren nuestros muchos excesos emocionales. Para eso está la música, ¿no?


En definitiva: disfrutamos mucho de su directo y esperamos que estos grandes músicos no tarden en volver por aquí. Para terminar, os dejo algunas fotos que retratan lo vivido. ¡Y que no nos falte la música!

Fumangie

Alis

Alis2

‘Calidociclo’, y un Matellán más acústico que nunca (Murcia, 16/10/14)


A comienzos de 2014 veía la luz, gracias a mucho esfuerzo, constancia y a un buen puñado de mecenas, un disco llamado Calidociclo. Lo escuchamos por vez primera en Granada, cuando aún nos enfundábamos el abrigo, pero en este calidootoño no quisimos perdernos su paso por el levante español, que en sólo cuatro días viajó de Cartagena a Valencia, pasando por Murcia y Alicante.

10347071_10205286283506845_6291443629358776649_n

Davile Matellán es un artista al que aprecio desde hace mucho tiempo y él lo sabe muy bien. En esta ocasión, llegaba al Café del Alba acompañado por el guitarrista de su banda, Carlos Cárdenas, con un par de acústicas bajo el brazo y con la intención de mostrarnos la faceta más íntima y cercana de su repertorio. Me presenté por sorpresa, ante la cara de asombro, la sonrisa y las buenas palabras de ambos músicos. Sobre las 22h, los asistentes al pequeño café conocían una versión muy personal del último trabajo de estos madrileños. Nubes sintéticas o Rubik sonaban sinceras e impecables, mientras que otros cortes del álbum, como Spoiler –con su ya famoso verso “que este no sea un día cualquiera“- y Shalma tiene un plan nos traspasaban sin necesidad de micros. Todo un placer para los oídos, como podéis comprobar en los siguientes vídeos:

Eólica tú, primer trabajo en solitario de Davile, también tuvo su presencia en la noche murciana con Un atlas, Otra tragedia griega y La línea recta -completamente transformada y desnuda de teclas para vestirse de doce cuerdas-, al igual que Cosmovisión, tema inédito.

20141016_223148cc2

Tras este agradable encuentro, ya conozco las dos caras del cuidado trabajo: la eléctrica y la acústica, la potente y la tranquila, la arrolladora y la introspectiva. Elegir una de ellas es cuestión de gustos, y creo que mi respuesta podría decantarse por la primera opción un día y por la segunda al siguiente. Mi única certeza es que aún estáis a tiempo de engancharos a esta gira calidoacústica, que continúa su andadura y pasará próximamente por Barcelona, León, Ciudad Real y Sevilla. A mí me deben uno en Almería y aquí les espero. Desde luego, como ciudad cálida, no hay otra 😉

10710544_834429206578850_4300290328119173606_n