¡Porque la música nos hace invencibles!


Desde Serendipia nos invitan a participar en la cuarta edición de ‘Mugs and Books‘. Para ello, sólo hay que hacer una foto de nuestra combinación favorita de taza y libro, y la mía, como no podía ser de otra manera, consiste en un ‘tándem’ musical patrocinado por los Rolling Stones, repleto de historias de cuatro amos del rock, lenguas y mucho ‘Brown Sugar’.

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¿Tendremos suerte? Esperemos que sí, que la sorpresa que nos tienen preparada seguro que es de lo más jugosa. Seguiremos informando 😉


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No han sido pocas las veces que en este blog se ha mencionado el nombre de Fumangie; no es para menos, puesto que se han convertido en una de las bandas más consolidadas de la provincia de Almería y prueba de ello es que, tras el éxito de La paz de los idiotas (Clifford Records, 2013), el pasado mes de junio se lanzaba su segundo trabajo, Manual de buena fe (autoeditado, 2015). Se trata de un EP con cinco temas grabado, mezclado y masterizado en el estudio del teclista Antonio Vicente; éste, junto a Javier Barranco y Juan Luis Pérez (guitarras), Carlos Barba (batería), Alex Martínez (bajo) y por supuesto, a las cuerdas vocales de su fundador y líder Juan Diego Fumangie, dan vida a un pop-rock fresco que consigue desatar emociones de lo más diversas.

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Cuando el disco llegó a mis manos, ya había escuchado todos y cada uno de sus cortes en directo, y mis sensaciones eran inmejorables. El álbum las avala. Da comienzo con J.M., tema repleto de fuerza y sentimiento dedicado a un amigo del cantante fallecido hace unos años. Ciertamente, en su último minuto de duración, voz e instrumentación se unen dando lugar a un conjunto que logra poner los pelos de punta. Le sigue la canción homónima al disco, Manual de buena fe, composición sombría donde guitarras y teclado adquieren una belleza sublime. La segunda puede ser mejor nos recuerda la importancia del optimismo y de volver siempre a levantarnos tras haber sufrido una caída. El cuarto corte es La luz y la voz, que cuenta con un precioso acompañamiento de teclado, para terminar con uno de los temas estrella del grupo, bien conocido por sus seguidores: Pequeña Fumangie es una auténtica oda a Elisa, la hija de Juan Diego -y sí, las risas del comienzo son de la nena en cuestión-. Como vemos, el disco hace un recorrido con varias paradas fundamentales: nacimientos, oportunidades y partidas. Un recorrido por la vida, en definitiva.

¿Aún no lo habéis escuchado? Pues podéis ponerle solución enseguida aquí y aquí. Y las nuevas fechas están muy próximas, así que seguiremos informando. ¡Estad atentos!


En los últimos tiempos he frecuentado considerablemente la Región de Murcia, haciendo y deshaciendo la maleta cada dos por tres. Es allí donde el verano me tenía preparada una gran sorpresa: volver a encontrarme con el rock de la que considero una de las mejores bandas del país, con una de las mejores voces entre sus filas. M-Clan, tras la publicación de su rotundo trabajo en directo Dos noches en el Price, se embarcaron en una gira 20 aniversario que en la noche del 13 de agosto les llevaría a su región de origen, concretamente hasta la costa de Águilas, municipio cuna de uno de los carnavales más famosos del país. Por supuesto, no iba a dejar pasar la oportunidad de reencontrarme con Tarque, Ruipérez y compañía.

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Llegamos a la Plaza Antonio Cortijos poco antes de que Joaquín Talismán y Los Chamanes llevaran a cabo una estupenda actuación como artista invitado y calentaran de esta forma los motores de la que sería una noche intensa y calurosa como pocas. La potencia vocal del gran Carlos Tarque resonaba en nuestras cabezas cuando al ritmo de Calle sin luz, la banda aparecía sobre el escenario: al famoso vocalista, ataviado con su llamativa americana roja, le bastaron treinta segundos para meterse a un abultado público en el bolsillo.

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A golpe de una pandereta que rozó el cielo murciano -y que terminó rozando la cabeza de Tarque en varias ocasiones y hasta cayendo al foso-, se entremezclaron temas relativamente recientes como Para no ver el final, Basta de blues, Me voy a dejar llevarLas calles están ardiendo con grandes clásicos como Souvenir, la conocídisima versión de Serenade from the Stars Llamando a la tierra, o Perdido en la ciudad, incluido en su primer trabajo, Un buen momento.

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La magnífica voz rasgada de Tarque y el compacto y potente sonido de su banda -formada por Ricardo Ruipérez, Iván González ‘Chapo’, Coki Giménez y Prisco-, unidos a la vitalidad incesante de su líder -que no paró de saltar en las casi dos horas de actuación- hicieron las delicias de un público que disfrutó de los medios tiempos –Roto por dentro o Gracias por los días que vendrán-, de alguna balada -han recuperado Me estás atrapando otra vez, de Ariel Rot-, pero sobre todo en los temas que se han convertido en himnos: Maggie despierta -cuyos coros serían coreados una y otra vez durante los bises-, Carolina o Quédate a dormir nos hacen sudar y cantar como si de una enorme fiesta se tratase. Carlos se atreve incluso a abandonar el escenario y mezclarse entre la gente -esa gente a la que hace guiños durante todo el directo-, derrochando energía y participando del júbilo colectivo que invade la abarrotada plaza.

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La chaqueta acabó por el suelo a los dos minutos de concierto…

M-Clan dejan siempre patente que su alma es puro rock. Sobre el escenario pudimos ver a una banda en plena forma, con un líder carismático como pocos y acompañado por unos músicos que ofrecen un show inolvidable. Necesitaba un concierto así, de los que recuperan los clásicos, de ésos en los que duelen los pies y la garganta. Y claro está: sus fieles necesitamos y pedimos encarecidamente otros veinte años más.

Foto: Perfil de Facebook de M-Clan


Setlist (13/08/15):

  1. Calle sin luz
  2.  Para no ver el final
  3. Basta de blues
  4. Souvenir
  5. Llamando a la tierra
  6. Roto por dentro
  7. Perdido en la ciudad
  8. Me voy a dejar llevar
  9. Las calles están ardiendo
  10. Gracias por los días que vendrán
  11. Las palabras que dijiste
  12. Usar y tirar
  13. Maggie despierta
  14. (Bis) Carolina
  15. Me estás atrapando otra vez
  16. Pasos de equilibrista
  17. (Bis) Miedo
  18. Quédate a dormir

Desde 365 RadioBlog, Juanlu Azanza lanzó un reto a tres blogueros que, sucesivamente, preguntarían a otros tres. Así me llegó a mí, desde mi amigo de My Bonus Track, la complicada cuestión: ¿Cuáles son tus cinco baladas favoritas?

A mí esto de elegir favoritos siempre se me ha dado bastante mal, es difícil decidir cuando las opciones son infinitas. No obstante, había que escoger -aunque en lo que al reto se refiere, ande ya fuera de tiempo para el recuento de votos-, y no sabría decir a ciencia cierta si he seleccionado mi top 5, pero, desde luego, os traigo cinco que me encantan. Yo no voy a “nominar” a nadie, pero no dudéis en compartir vuestras cinco si os apetece. Estas son las mías, ordenados los grupos por estricto orden alfabético. Y muy clasiconas, como yo 😛 ¡Espero que os gusten!

Beatles  In My Life

Elvis Presley Love Me Tender

Lou Reed – Perfect Day

Lynyrd Skynyrd Freebird

Radiohead No Surprises


En La Guajira, esa bendición de asociación cultural ubicada en el casco antiguo de Almería, a los pies de la Alcazaba, siempre se disfruta. Aunar la pasión por el arte junto a unas vistas espectaculares no es misión fácil, pero en su azotea ese objetivo queda más que conseguido. El viernes 5 de junio, la cita musical fue con dos artistas cuya amistad, aunque reciente -se conocieron el pasado mes de diciembre- parece ya inquebrantable: los almerienses Juan Diego Fumangie y Antonio Álvarez, en esta ocasión “la gran dulce alianza” -un pequeño guiño a la conocida confitería de la capital- aparecían sobre el escenario con enormes ganas de mostrarnos, con sólo un par de guitarras, canciones propias, versiones y miradas cómplices.

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Me preguntaba al llegar si la afluencia de público haría honor a la calidad de los artistas, puesto que la oferta cultural era esa noche de lo más extensa, con un centro urbano atestado de gente acercándose a las actividades programadas para la Noche en blanco; por fortuna, en la terraza se gozó de un buen número de espectadores. Tras un llamamiento por parte de la organización de La Guajira a que los socios eventuales -recordemos que se trata de un club privado, y que para serlo hay que pagar una cuota de 3€/año- se hagan participativos -10€/mes- y puedan disfrutar de esta forma de un mayor número de eventos, daba comienzo a dúo el primer tema, que no era otro que Vidas cruzadas, de mi idolatrado Quique González. Qué gusto da bañarse en canciones en una noche apacible, sin nada de viento, y con las luces de la preciosa Alcazaba como telón de fondo. A un tema de Juan Diego le seguía uno de Antonio, por regla general; así se sucedieron Si pudiera -del primer EP de Fumangie, La paz de los idiotas-, Si te veo no me acuerdo, tema de toque country incluido en Circular, último trabajo de Álvarez, y J.M., corte dedicado a un amigo de Juan Diego fallecido hace dos años y que formará parte de Manual de buena fe, que verá la luz el próximo 15 de junio.

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Nos impregnamos entonces en un poco de swing con la versión llevaba a cabo por Antonio de L-o-v-e, de Nat King Cole, y en la que el público ofreció un fantástico acompañamiento a base de chasquidos de dedos. No sería la única versión de la noche: I’m losing you, versión del tema presente en Double Fantasy, último disco de John Lennon, Heart of Gold de Neil Young, Reconstrucción de Deluxe o Me cuesta tanto olvidarte, de Mecano -ésta última, con guasa previa por parte de Fumangie: “ahora voy a tocar un tema nuevo e inédito…”- también se dejaron caer a los pies del monumento, así como diferentes temas de los últimos álbumes de ambos compositores. De Fumangie, escuchamos Manual de buena fe y La segunda puede ser mejor mientras que Álvarez, por su parte, nos mostró Ilusiones rotas, Circular y una canción nueva que nos recuerda que “ante la vida hay que tener plan b”.

Vivimos, sin duda, una noche de viernes muy agradable. No sólo fuimos testigos de una retahíla de buenas canciones; quizá, lo más destacable, fue la cercanía entre ambos músicos, el derroche de sonrisas, como muestra de que la música, una vez más, une a las personas de manera irreversible.


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A las 23h del pasado 30 de mayo teníamos, en Madchester Club, una cita con uno de los grandes, con un maestro del rock en español: el señor Ariel Rot, que con cuarenta años de carrera a la espalda pisaba Almería en solitario, acompañándose exclusivamente de un piano y unas cuantas guitarras. No le veía en la ciudad desde 2008, cuando un reencuentro con su antigua y conocida banda, Tequila, puso en pie a todo un Auditorio Maestro Padilla; más recientemente, en septiembre de 2013, viajé hasta Murcia para disfrutar de Uno de los nuestros, gira en la que el argentino, Leiva y Loquillo aunaban fuerzas. No viví la época de Los Rodríguez, pero me encantaba el sonido de esa milonga rock y, a mis tiernos quince años, el disco en directo de Rot –En vivo mucho mejor (2001)- sonaba en casa una y otra vez. Como podréis imaginar tras toda esta historieta, ganas de reencontrarme con el músico no me faltaban.

Cerca de las doce de la noche, ante un abultado aforo, el bonaerense hacía aparición para interpretar Debajo del puente, incluida en su último trabajo, La huesuda (2013). La actuación se caracterizó por su ritmo slow, por la conversión de las canciones hacia una onda más sosegada; tras Lo siento, Frank, tema que da nombre a su cuarto álbum en solitario, el músico definiría su última andadura como “una forma de deformar y prostituir las canciones”, dicho lo cual se sucedían la genial Baile de ilusiones, que sonaba más tranquila que nunca, Felicidad Geishas en Madrid.

“Un día estaba en un garito, se me acercó un tío y me preguntó si podía ponerle música a unas letras; el tío en cuestión era Joaquín Sabina“. Con esta anécdota nacía la ranchera Viridiana, que vino a continuación. El sonido de voz y guitarra de Rot es francamente bueno, no así la actitud del público, que habla a gritos durante buena parte del espectáculo imprimiendo la nota negativa del encuentro e impidiendo disfrutar plenamente del artista. Los tipos duros no bailan Para escribir otro final son los últimos cortes antes de que Ariel cambie de bando y se siente al Roland. “Éste es un momento duro del show, es como estar detrás de un mostrador”, comenta entre risas. Llega entonces la fantástica Dos de corazones:

Uno de los momentos más especiales tiene lugar con La mirada del adiós, uno de mis temas favoritos de Los Rodríguez; posteriormente Una casa con tres balcones termina convirtiéndose en una versión tranquila de Salta, de Tequila. “Nunca te acuestes con una mujer que tenga más problemas que vos”: antes de interpretar Pólvora mojada, el argentino hacía su peculiar homenaje a un clásico del rock, las groupies. “Están sobrevaloradas, pero gracias a esas locas divinas compuse un montón de canciones”.

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De nuevo a la guitarra -acústica, en esta ocasión- reconoce que le fascinó lo que encontró allá por el año ’76 cuando llega a España “de un país en el que sólo por sonreír por la calle ya eras considerado sospechoso”. Bar soledad, Muñeca rota, Eche veinte centavos en la ranura y una Mucho mejor en clave de tango suponen la recta final de la actuación del músico. Para el bis, dos grandes joyas: Cenizas en el aire, del homónimo trabajo publicado en el año 2000, y cómo no, la famosa Milonga del marinero y el capitán, de Los Rodríguez, coreada y bailada por buena parte de los presentes.

Un Ariel tranquilo y relajado, alejado en esta ocasión de los grandes escenarios, y unas canciones reconstruidas, más suaves y menos bailables, nos dejaron con buen sabor de boca. No puede ser menos: estamos ante un experto en las artes del rock, y eso, en una clave o en otra, siempre se hace notar.


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La vuelta a los orígenes siempre reconforta. A los teatros diminutos donde puede escucharse hasta el silencio, a las salas donde los amigos toman cerveza y cantan a sólo unos pocos metros. Creo que él siempre los ha echado de menos, como recuerdo de sus muchas noches en Galileo Galilei o en El Rincón del Arte Nuevo. Parece difícil retornar a la sala de estar cuando se han conquistado los grandes auditorios, pero ya decía Calamaro aquello de nos volveremos a ver, porque siempre hay un regreso; los escenarios modestos, con mesa camilla y chimenea como único atrezzo, han vuelto a disfrutar de la presencia de Quique González gracias a Carta Blanca, una gira tan desnuda que ni siquiera se cubre con un repertorio definido. A la mente inquieta y curiosa del madrileño se le ocurrió, después de soltar adrenalina con Delantera mítica y a la vera de Lapido en Soltad a los perros, volver a salir a la carretera a ofrecer un concierto distinto cada noche, en donde personas y canciones se convierten en los auténticos protagonistas, en los únicos protagonistas. Detrás de cada petición musical una historia, un retazo de vida ligado de forma definitiva a unos acordes, y una revisión exhaustiva a lo que el artista nos ha ofrecido a lo largo de nueve discos de estudio y casi veinte años de carrera.

Impaciente y expectante me hallaba yo a las 21:30h del pasado 9 de mayo, sentada ya en mi butaca del Teatro Apolo. No es para menos; estaba ante el regreso de mi músico de guardia, al que no veía sobre aquel escenario desde abril de 2011, y girando de la misma forma, desbandado -aunque en esa ocasión, con la ayuda de Jacob Reguilón al contrabajo-. Diez minutos después, los acordes de su última grabación, Clase media, encienden el pequeño teatro almeriense. Sobre las tablas, nada más que un precioso piano, varias guitarras y un par de armónicas; la escasa iluminación genera un aire íntimo y acogedor y la voz del cantante suena profunda y reconfortante. “Buenas noches, amigos”, saluda el músico, porque para él el público deja de ser un grupo de desconocidos para convertirse en una masa cómplice, partícipe del encuentro. Tras explicar el funcionamiento de esta gira -a través de las redes sociales se planta un buzón para que cada cual escoja libremente su canción fetiche-, asegura que ha llegado a un hipotético setlist con 47 canciones, aunque difícilmente podrá tocarlas todas. Un valiente grita entonces “¡Temblar!”, a lo que Quique le responde.”¿Te refieres a Las chicas son magníficas?”, y los versos de esta delicia presente en su último trabajo, Delantera mítica, resuenan en nuestros oídos.

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La actuación continúa con una de las viejas, Día de feria, tras lo que una chica se lanza a por Romeo y Julieta, una de sus primeras grabaciones, e incluida en el álbum colectivo Cantautores. “Ésa te la cambio por otras dos, porque me parece una de las peores canciones que ha compuesto. Entraría en mi top 3 de malas composiciones”, le contesta, lo que provoca las sonrisas entre el público. Avión en tierra precede a que el músico abandone la guitarra y tengamos el placer de encontrarnos al piano con Pequeño rock and rolluna de las más solicitadas -incluso después de haberla tocado, lo nunca visto-, Reloj de plata y Rompeolas, joya presente en uno de sus trabajos más laureados, Salitre 48.

Ya de vuelta a la posición central en el escenario, y guitarra en mano, tiene lugar uno de los momentos más emotivos con Aunque tú no lo sepas: el recuerdo de Enrique Urquijo revolotea siempre por nuestras cabezas y corazones. Quique disfruta de cada estrofa, se le ve centrado pero receptivo a la vez, como no podría ser de otra manera en un concierto con repertorio abierto. Las propuestas continúan y tras Crece la hierba y Pájaros mojados, regresamos al sonido de las teclas blancas y negras con un clásico también muy solicitado: la preciosa Calles de Madrid, que no había sido aún interpretada a lo largo de la gira. Grata sorpresa: aparece la historia del boxeador, Kid Chocolate, y dos temas que me apasionan, Avenidas de tu corazón y Días que se escapan de las manos -éste último, si no me equivoco, nunca antes lo había escuchado en directo-. Antes de regresar a las seis cuerdas, Quique destaca su gusto por el teatro en cuestión, como ya hizo en citas anteriores.

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Y los conserjes de noche es una canción especial para todos, una de las que, en otros marcos, hemos cantado a voz en grito. Después de infinidad de peticiones llega una de sus obras maestras, Salitre, seguida por La ciudad del viento y La luna debajo del brazo -¿cómo un tema relativamente sencillo puede resultar tan espectacular? Sin duda, figura en la lista de mis canciones favoritas-. Cuando éramos reyes, ésa que a él le gusta tanto tocar -ejem- cambia de letra y da vida al Cabo de Gata, paraje bien conocido por Quique y donde anuncia que pasará unos días avanzando en sus nuevos temas -¡y qué gusto da pensar que una canción suya se fragüe en el Cabo!-.

Dallas-Memphis supone la despedida a una noche vibrante, en la que el músico se ha mostrado cómodo y seguro con su repertorio. Pero por supuesto, las trescientas personas que llenaban el Apolo no le iban a dejar marcharse tan “pronto”. De vuelta, y sentado al piano, mis dos peticiones a través de Facebook fluyen una tras otra. Muchos sentimientos puestos en Nos invaden los rusos cómo voy a olvidar todo lo que hiciste por mí, ¿cómo voy a olvidar todo tan deprisa?– y, cómo no, en Nadie podrá con nosotros:

Bajo la lluvia y Ayer quemé mi casa se anticipan a un segundo bis, en el que Parece mentira nos trae a Delantera mítica, que en esta gira cuenta con un menor peso. Cerca del final, Su día libre nos emociona a todos dedicándola a sus padres, “que ya no están conmigo”. Como colofón, la que no podía faltar: Vidas cruzadas es cantada por todo un auditorio, con un Quique al borde del escenario, desenchufado, feliz y satisfecho.

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Yo no tenía dudas, pero ahora estoy en posición de afirmarlo: Carta Blanca ha sido todo un acierto. Hemos vuelto al González más auténtico, ¿pero acaso ha dejado de serlo alguna vez? Repertorio clásico, como el de la presente noche, o más actualizado, como en Delantera. Con banda o sin ella, en salas o en estadios. La honestidad y las ganas de hacer música fluyen por sus venas y son independientes del tiempo y el lugar. Y para recordárnoslo, lo ha tenido fácil: Quique González siempre ha gozado de carta blanca.

(No fuimos los únicos ojos: si queréis leer la crónica de mis amigos de El Erizo Albino, pinchad aquí).


Arrastra una maleta cargada de canciones entre Almería -su provincia natal- y Granada -su ciudad adoptiva desde el año 2004-. Antonio Álvarez ha crecido en el rock, alternando clásicos como Dylan y Springsteen con importantes formaciones patrias como 091. A raíz de haber convivido con estas enormes influencias, el artista al que nos acercamos hoy en el blog se inicia en el apasionante mundillo de la música, y lo hace a través de bandas de rock almerienses como Plancton y Beatles Connection. Su importante vena cantautora le lleva también, ya en Granada, al cuarteto Trovamundos, y a participar en diversos certámenes de canción de autor. Y no queda ahí la cosa. Su querencia por el jazz le ha hecho sumergirse en diferentes proyectos: por un lado ha colaborado con La Taberna del Piano, proyecto liderado por el pianista almeriense Ramón García, participando como vocalista en un homenaje a uno de los grandes de la música -y del que se declara fan-: el ex-Beatle Paul McCartney; por el otro, forma parte de la banda swing granadina Piccolíssima Jug Band, creada en 2009 y con dos discos en el mercado.

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Imagen: Juan José Palenzuela

Tras este pequeño repaso a la biografía del pechinero, vamos a centrarnos ahora en su andadura en solitario, donde da rienda suelta a su versión más pop-rock, sin dejar de lado el folk o el blues. Su esfuerzo queda plasmado en cuatro álbumes de estudio, todos ellos autoeditados: Palabras que perduran (2003), La mirada eléctrica (2008), En movimiento (2012) y el que se halla presentando en la actualidad, Circular -y que en Almería, como siempre, podréis conseguir en Discos Caverna, y en Granada en Discos Marcapasos-.

Antonio tuvo la enorme amabilidad de enviarme estos dos últimos trabajos, resultándome ambos de lo más interesante. En movimiento, este último vocablo con catorce acepciones en el diccionario -según figura en el libreto-, se compone de trece temas, luminosos unos –En la ciudad que nunca duerme, Tardes para Julia (dedicada a su hija)-, rockeros otros –Una puerta abierta-, con clara vertiente americana en Aviones de papel o más intimistas y viscerales –Navidad de celofán, donde el piano de Ramón García adquiere un papel protagonista, o Silencio-. Las letras están realmente cuidadas y son el reflejo de las reflexiones del artista y de la realidad que nos rodea. Es digna de mención la guitarra acústica de José Ignacio Lapido en el tema Lo que hay, es lo que ves.

“Todo es cíclico, todo es circular”, reza el tema que da nombre al cuarto trabajo de Álvarez y que podéis escuchar en el enlace que figura un poco más abajo. Circular muestra una cara más personal, más cercana a las emociones del almeriense -sus letras nos llevan al recuerdo de los seres queridos o a lo complicado del panorama social actual-; se trata de un álbum más profundo, con composiciones quizás menos animadas pero más próximas a la verdad de nuestro tiempo. De los once cortes, el primero de ellos, Espacios en blanco, transmite la cercanía de estar grabada mediante un smartphone, y otros cuatro son tomas en directo; la mínima tecnología, con el objetivo de acercar al público la versión más humana del cantante. Me llaman la atención especialmente Año cero -“sólo entienden mi locura los que aman mi pasión” y Soy músico, una “americanada” que se convierte en un torbellino para los oídos.

Si todo lo descrito hasta el momento te llama la atención y aún no le conoces, le podrás ver en acción muy pronto: concretamente, el 5 de junio le tendremos en uno de los mejores espacios de Almería capital, La Guajira, junto a otro grande almeriense, Fumangie -y del que muy pronto también habrá noticias por aquí, tras la publicación de su nuevo EP Manual de buena fe-. Y si quieres más información puedes visitar su web. ¡Ah! También se puede leer a Antonio cada lunes en su columna del diario La Voz de Almería, “Acordes y desacuerdos“, donde desgrana de forma mordaz la actualidad política y social. Y dicho todo lo anterior, vamos a ver qué nos responde a las preguntas de nuestro Test Musical y a conocer al Antonio Álvarez más personal. ¡Apuesto a que no os dejará indiferentes!


Test Musical (y no tan musical):

  • Un solista: Elvis Costello, un todoterreno absoluto. Sale airoso de cualquier berenjenal musical donde meta la cabeza.
  • Una banda: The Beatles. Lo inventaron o lo reciclaron todo en la música popular.
  • Un discoAshes and fire, de Ryan Adams. Está en la mesita de noche instalado desde hace un tiempo.
  • Una canciónCorcovado, de Antonio Carlos Jobim.
  • Un libro: Uno de los últimos que más me ha fascinado es La fiesta del chivo, de Vargas Llosa.
  • Una película: La última que vi en cine, la argentina Relatos salvajes. Brutal el retrato del género humano en situaciones extremas.
  • Un instrumento: La voz, es el más cercano al alma.
  • Un concierto (al que hayas asistido): Wilco, 25-5-2009 (Teatro Cervantes, Málaga). Son de otra galaxia.
  • Un concierto (que hayas ofrecido): Pues el último de presentación de Circular, hace unos meses, en Granada. Ha sido uno de los mejores bolos de mi vida. Empecé arriba y acabé más arriba, y no hubo ni un bajón…
  • Tu opinión sobre el panorama musical actual: Siempre hay gente inquieta, genial, por descubrir. El problema es de industria, de medios. ¿Hay algún programa de música en la tele?
  • Qué ha aportado la música a tu vida: Uno de los pilares de mi vida. Sin música habrían más razones para volverse loco…
  • Un sueño (musical): Seguir escribiendo canciones, creciendo, grabando, dando bolos. Emocionando al escuchante y a mí mismo.
  • Un sueño (en general): La mayor felicidad en la balanza de la vida a toda la gente. Se que es imposible un estado ideal, pero bueno, hay que pelearla cada día.
  • Observaciones/comentarios/lo que tú quieras decirnos: “En un mundo podrío y sin ética, a la gente sensible sólo nos queda la estética” (Makinavaja).

Como ya hice en la edición del pasado 2014, ayer sábado puse rumbo a Discos Caverna, nuestra tienda de discos fetiche, con motivo del Record Store Day ’15. Este día de celebración melómana venía acompañado de jugosas reediciones (David Bowie, 091, Love of Lesbian o Iván Ferreiro, entre otros), y en la mencionada tienda, de descuentos en las compras y de algo que no puede faltar en tal festividad: música en directo. A las 12:30, con la tienda atestada de curiosos, daba comienzo ante su genial escaparate el concierto de la banda local The Flamin’ Indalo Rockin’ Suitcase, tres chicos que llevan el mejor rock and roll a las calles de Almería capital y Roquetas de Mar.

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Entre un público numeroso, nos deleitaron, durante más de una hora, con un buen puñado de versiones; entre ellas, Get back, de los Beatles, el eterno Born to be wild de Steppenwolf o la conocidísima The house of the rising sun:

Ojalá todo los mediodías fueran aderezados con una pizca de rock y nos dejaran tan buen sabor de boca. El año que viene, ¡más!

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Marwan es un buen tío, de esos que no abundan y que te inspiran confianza sin haber cruzado una sola palabra con él: cercano, simpático, y con una mochila de historias a la espalda que vuelca en cada escenario por el que se deja ver. Sus conciertos se componen de una amalgama de estrofas medidas al milímetro, que combina de forma magistral hasta conseguir canciones llenas de vida, de las que entran sin llamar y para quedarse. La música del cantautor nacido en el barrio de Aluche es aderezada con vivencias personales sobre amor y desamor que no sabremos si sucedieron como son contadas, pero poco importa la realidad o la ficción si las palabras despiertan la sonrisa de un público entregado, al que le brillan los ojos a cada acorde.

Todo lo descrito anteriormente tuvo lugar el pasado viernes 6 de marzo en un Madchester Club abarrotado e impaciente ante la primera visita del músico a la provincia. Marwan saltó al escenario declarando su intención de saldar cuentas con los almerienses mediante un repaso a lo largo y ancho de su discografía, y no dudó en destacar lo mucho que gusta a un madrileño el acento del sureste, con su ausencia del fonema “s” en los plurales. Su último trabajo tiene formato de disco-libro, se titula ‘Apuntes sobre mi paso por el invierno’ y en él da rienda suelta a sus dos pasiones, música y poesía, unidas de manera fiel a largo de su obra.

Armado con la única compañía de su guitarra arrancaban los primeros temas, ‘Te podría decir’ y ‘Mi paracaídas’, presentes en  los álbumes ‘Las cosas que no pude responder’ (2011) y ‘Trapecista’ (2008). El madrileño ha tenido un enorme éxito tanto en España como en Latinoamérica, y tras narrar con gran desparpajo lo mucho que agradan en México las canciones de desamor -“si en España tocas tres tristes seguidas, la gente se pega un tiro, mientras que allí se vuelven locas y te piden más”- su último trabajo se abría paso con ‘Animales’, y a lo largo de la noche escucharíamos otros cortes del susodicho disco como ‘Cosas pendientes’ o ‘Necesito un país’, compuesta mano a mano con el rapero Nach. No faltaron clásicos coreados a viva voz como ‘Carita de tonto’ o ‘Sueños sencillos’, ni un breve recital de poesía orquestado por las dulces voces del artista y del poeta invitado Carlos Miguel Cortés -más conocido como @turistaentupelo en los mundos virtuales-.

Marwan pone vida y alma en las canciones, consiguiendo un resultado que traspasa y emociona a quien le escucha. Sin duda, los que estuvimos allí recordaremos durante largo tiempo su paso fugaz por nuestro cálido invierno.


JJ Fuentes

Tiene sólo veinte años, pero el talento le fluye por las venas y corretea por las cuerdas de su guitarra. Hablamos de José Javier Fuentes, artista almeriense residente en Roquetas de Mar que lucha por hacerse un hueco en el complicado mundo de la música. JJ Fuentes ha bebido del rock más clásico y sus composiciones tienen tintes muy americanos, dejando entrever que sus oídos se han empapado en folk y country y que ha buceado entre discos de Dylan, Petty o, sin ir más lejos, Quique González o Lapido. Comenzó su carrera en solitario a finales de 2013, tras tres años con la banda Los Reflejos. Desde entonces, el joven cantautor se ha dejado ver principalmente por las provincias de Almería y Granada, llevando su música a lugares como La Tertulia, en Granada, o el Teatro Apolo de Almería, y participando en festivales como Rock in Lei y Noise Off Festival.

¿Tenéis curiosidad por darle una oída a sus canciones? Pues es tan fácil como disfrutar de su maqueta, disponible de forma gratuita en Bandcamp. Además, los que andamos por Almería tendremos la oportunidad de escucharle en directo el próximo 16 de mayo en el Pub La Cueva, en formato de trío eléctrico y al módico precio de tres euros. Estoy convencida de que este chico tiene un gran futuro por delante. Para conocerle un poco mejor, accedió muy amablemente a protagonizar la séptima entrega de nuestro Test Musical. ¡Vamos a ponerle rock’n’roll al domingo!


Test musical (y no tan musical): 

  • Un solista: José Ignacio Lapido.
  • Una banda: The Traveling Wilburys.
  • Un disco: “London Calling” de The Clash.
  • Una canción: “Mediterráneo” de Serrat.
  • Un libro: “Odisea” de Homero.
  • Una película: “En la cuerda floja”. Basada en parte de la vida de Johnny Cash.
  • Un instrumento: Rickenbacker de 12 cuerdas o Gibson Sg.
  • Un concierto (al que hayas asistido): “Soltad a los Perros” de Lapido y Quique González en Granada.
  • Un concierto (que hayas ofrecido): En La Catedral Punto de Encuentro, Guadix, en Mayo del año 2014.
  • Tu opinión sobre el panorama musical actual: Está la cosa jodida. Se tira de lo que interesa vender y no de lo que más productivo en cuanto a arte puede ser.
  • Qué ha aportado la música a tu vida: ¿Qué no ha aportado?
  • Un sueño (musical): Hacer feliz a alguien con mis canciones, igual que los músicos que me gustan me hacen a mí con las suyas.
  • Un sueño (en general): Ser feliz y más que eso, que todo el mundo lo sea.
  • Observaciones/comentarios/lo que tú quieras decirnos: El Rock and Roll nos hará libres. O al menos, eso espero. Y si no, da igual, siempre estaremos los locos para seguir llenando los garitos de música, a no ser que el gobierno establezca el toque de queda.

CumpleNPCN

El 31 de marzo de 2014 nacía ‘Nadie Podrá con Nosotros‘, un blog fruto de mi pasión por la música que me ha proporcionado un buen puñado de alegrías y un gran aprendizaje. A lo largo de estos 365 días, hemos asistido a decenas de conciertos, escuchado montones de discos y disfrutado de canciones que nos hacen sentir un poco más vivos. 65 entradas, unas 4.000 visitas y mucha música aún por conocer. Para celebrar el cumple, vamos a tirar de estadísticas y a hacer un repaso de cuáles fueron las publicaciones más populares en este primer año de vida:

1. La no-crónica del Pulpop Festival ’14

2. Coque Malla y la magia del Teatro Apolo

3. Cultura y ocio almeriense: La revista Cultureta

Disfruté especialmente de los conciertos en Granada y Cartagena de Quique González, de Leiva en Murcia, Xoel López en Madrid, Señor Mostaza en Almería o en el Record Store Day ’14 organizado por Discos Caverna. Entrevistamos a seis grupos nacidos en Almería mediante el Test musical (y no tan musical) y destacamos algunas de las canciones que más nos gustan. No está mal para empezar, ¿no?

En los próximos meses se avecinan, entre otros, directos de Ángel Stanich, Quique González, Vikxie, Ariel Rot y -vamos a soñar con conseguir un par de entradas- el señor Bob Dylan en el Palacio de Deportes de Granada. Si hay algo que me gusta acerca de escribir sobre música, es ir a un concierto para luego contar mis sensaciones. Así que, con mayor o menor frecuencia de actualización, ‘Nadie Podrá Con Nosotros’ tiene aún mucha vida por delante. Y estáis invitados a sus próximas fiestas de cumpleaños 😉


Hace solo unas semanas, curioseando por Youtube, llegué al canal de una chica joven, de larguísima melena y rasgos orientales. En él, cientos de versiones de artistas que van desde Death Cab for Cutie o R.E.M hasta Beyoncé, Sia o Miley Cyrus -y más de un millón de suscriptores, que se dice pronto-. Entre tal eclecticismo, una voz dulce, delicada, de las que erizan la piel con tan solo cinco segundos de interpretación: la de Jasmine Thompson, una londinense que, por increíble que parezca, no ha cumplido aún los quince años. Tal fue el éxito de sus covers que algunos de ellos han sido recopilados en sucesivos álbums, Bundle of Tantrums (2013) y Another Bundle of Tantrums (2014).

Los millones de visitas a sus vídeos le avalan, y es que esta chica está repleta de talento. Yo, desde luego, le seguiré la pista. Solo queda esperar que caiga en buenas manos y que su carrera sea próspera y fructífera. Sin duda, una voz como la suya lo merece.


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Con mucho muchísimo retraso -por mi parte, ya que como he comentado en otras ocasiones, no ando con mucho tiempo para el blog- llega este sexto ‘test musical’ al que someto a algunas de las bandas más interesantes de la escena musical almeriense. Aunque en el caso que nos ocupa hoy, el de nuestros queridos bocas secas, puedo afirmar que su música trasciende mucho más allá de las fronteras de la provincia. Y es que The Dry Mouths, el trío nacido en el año 2006 y formado por Cristo Rodríguez (voz, guitarra), Andy Reyes (bajo) y John Morales (batería) ha recorrido todo el país derrochando guitarreos de calidad y unos movimientos de melena para los que se hacen estrictamente necesarios unos cuellos bien entrenados.

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¿Qué hace esta gente? Pues llamadle rock alternativo -como ellos suelen definirse para hacérnoslo fácil-, rock experimental con trazas punk, rock psicodélico con aires grunge o simplemente metedlo todo en una batidora y dejémonos de encasillar la música, que mira que nos gusta. El caso es que estos almerienses han cosechado un enorme éxito y prueba de ello es su presencia en infinidad de salas y festivales, así como los cuatro trabajos que atesoran a lo largo de su carrera: Lost Bow Case Eckard (2010), Moons True Delay Lenght Wah Foo Era (2012), And Show Us (2013) y 2 Months (2015). Este último, editado en enero por el sello almeriense Clifford Records, tiene somo single este Tour P-2, grabado entre pitas en el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.

En la actualidad el grupo se encuentra preparando la gira de presentación de su último álbum; por el momento, hay fechas confirmadas en Madrid, Barcelona, Valencia, Murcia, Jaén, Toledo y Almería, pero habrá más. Y tras haberme visto unos pocos directos, os digo que merece la pena ir a verles, desde luego. Para ir preparando las gargantas, hace unas semanas que el conjunto ha puesto a disposición de sus seguidores toda su discografía de forma gratuíta, la cual puede descargarse desde el siguiente enlace: thedrymouths.com/downloads/

Y tras esta breve presentación, vamos al test. En este caso nos lo responde el bajista Andy Reyes. ¿Cuáles son los gustos, aficiones y aspiraciones de esta banda? Vamos a descubrirlo…


Test musical (y no tan musical): 

  • Un solista:  Brant Bjork.
  • Una banda: Kyuss.
  • Un disco:  Hecho, es simple – 7 notas 7 colores (1997).
  • Una canción: Ramble On – Led Zeppelin. Lo tiene todo.
  • Un libro: Fantasmas – Chuck Palahniuk.
  • Una película: La loca historia de las galaxias (Spaceballs, 1987)
  • Un instrumento:  El cuerpo humano.
  • Un concierto (al que hayas asistido): Colour Haze – Festival de Guadalest 2009.
  • Un concierto (que hayas ofrecido): Cualquiera de los Aneurisma Summer Fest. Es un festival con mucho esfuerzo detrás y se convierte en un fiestón playero con todos los amigos en el que poder tocar fuerte.
  • Tu opinión sobre el panorama musical actual: Muy bonico y muy feo.
  • Qué ha aportado la música a tu vida: La música.
  • Un sueño (musical): Tocar mucho con amplis muy muy gordos. Si no fuese posible, con amplis moderadamente gordos. Pero tocar, al fin y al cabo.
  • Un sueño (en general): Que no haya paz para los malvados.
  • Observaciones/comentarios/lo que tú quieras decirnos: Yo soy Andrés, por lo tanto estos son mis gustos y preferencias. Mis compañeros pondrían otras cosas. Seguro. Pero ahí está la gracia.

Para maravillarse con el tema del que hablo a continuación no hacen falta motivos. No obstante, hoy, 14 de febrero, se celebra San Valentín, ese día en que millones de parejas prodigan a diestro y siniestro la descomunal magnitud de su enamoramiento, como si no hubiera días en el año -y perdónenme ustedes el sutil sarcasmo, pero soy de las que piensan que menos en un día y más para el resto, y que, tras la cuesta de enero, a los comerciantes les viene estupendamente inventarse alguna excusa para hacer una buena caja-. Pero en fin, a lo que iba: si en la onomástica que nos ocupa, o en cualquier otra, tu amado/a te dedica esta genialidad de Los Beatles, puedes dar por hecho que el amor es profundo y sincero, sin olvidar ni un segundo algo no menos importante: que tu media naranja particular tiene un gusto musical espléndido.

Adoro In My Life, presente en el sexto álbum del cuarteto, Rubber Soul (1965) y escrita por Lennon -polémica con McCartney por la autoría incluida-. Siempre me pareció que su melodía es tan dulce, tan delicada y su letra tan redonda que figura entre mis canciones preferidas, y no ya de las composiciones de los de Liverpool, sino entre todas aquellas que hayan llegado a mis oídos en mis veintiocho años de vida, y no es poco decir. In my life trata del recuerdo de las personas que han pasado por nuestra vida y de las que siguen aún presentes; todas son importantes, y sin embargo entre ellas destaca ese alguien incomparable e imprescindible, esa persona a la que quieres por encima de todo lo demás. Estoy segura de que conocéis o habéis conocido a esa persona y que sabéis de lo que hablo. Yo la tengo, y esta canción antes de dormir es para ti. In my life, I love you more.

But of all these friends and lovers
There is no one compares with you
And these memories lose their meaning
When I think of love as something new

Though I know I’ll never lose affection
For people and things that went before
I know I’ll often stop and think about them
In my life I love you more