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Que los monstruos sólo están en tu cabeza. Crónica de Leiva en Roquetas de Mar (6/5/17)


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Su voz se puso en mi camino en la adolescencia y me ha seguido hasta ahora. Asocio las canciones tanto de Pereza como de Leiva a chicos, ciudades y viajes. A infinidad de vivencias. Sólo por eso, por la trascendencia de su música en mi vida, ya tiene y tendrá por mucho tiempo mi respeto, cualesquiera que sean los derroteros que tome su carrera; más aún si ha ido trazando una interesante y potente trayectoria desde que el conocido grupo madrileño se disolviese.

He de confesar que su último trabajo, Monstruos, se me atragantó considerablemente. Y no sabría decir bien por qué. Quizá porque los fantasmas y los miedos propios -tema central del disco- no me dejaron percibir plenamente su calidad, quizá porque esperaba otra cosa de él. No lo sé, pero lo cierto es que, en un principio, me causó cierta decepción. No obstante, no estamos hablando aquí de cualquiera; al Flaco le daría una y mil oportunidades, y en este caso, la confianza y la paciencia han merecido la pena. Si a día de hoy me quedaba alguna duda de encontrarme ante un álbum muy completo y bien definido, anoche, en Roquetas de Mar, se disiparon todas.

Un auditorio hasta la bandera espera impaciente el inicio del show cuando comienzan a sonar los coros western de Sincericidio, primer single de Monstruos. Todos esperamos su entrada en escena pero, para sorpresa de los presentes, el músico madrileño y su extensa Leiband descienden por las escaleras del teatro ante los aplausos y vítores del numeroso público. Es entonces cuando El último incendio y La lluvia en los zapatos, ambos cortes extraídos también de su último álbum, provocan que los asistentes se olviden de haber pagado por una butaca: buena parte del aforo no volvió a sentarse durante las dos horas restantes de concierto.

Si con sólo dos temas ya has convertido un auditorio en una fiesta, no puedes estar haciéndolo mal. La banda, con un sonido impecable, va directa a por Animales, clásico del homónimo álbum de Pereza, a la que prosigue Guerra Mundial. Es entonces cuando el cantante da las buenas noches y, como en ocasiones anteriores, da las gracias “por habernos elegido, por haber pagado una entrada, porque sabemos el esfuerzo que ello supone” -y cierto es que los 29€ de la butaca en zona A no están al alcance de todos los bolsillos-. Declaraba además sus ansias de volver a España tras sus últimos conciertos en América y, en especial, por volver a Almería, una tierra de la que se confiesa enamorado y a la que regresa cada verano.

Un público extasiado y muy participativo corea a estas alturas de la noche tres temas de su anterior trabajo, Pólvora: Mi mejor versión, la deliciosa Palomas y Los cantantes. Tras ellas el músico andaba recordando al recientemente desaparecido Chuck Berry, cuando el sonido de un ampli se cuela en el escenario: haría la broma de “bajadme a David Bisbal“, pero no sé si es muy apropiado hacerla aquí…, lo que desata las risas de los asistentes. “Ahora sí, ésta es para Chuck“, y el arrebatador rock and roll de Sixteen se apodera de nuestros cuerpos al ritmo de la -tuneada con el plátano de Warhol- Telecaster del cantante.

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Eme, Breaking Bad y un Miedo que acaba transformándose en la famosa Superjunkies hacen que jóvenes y no tan jóvenes se dejen la garganta con el de Alameda de Osuna. Y de nuevo nos hacen volver la vista atrás con Superhermanas, ¿o más bien deberíamos llamarla Superhermanos? -recordemos que Juancho, guitarrista de la Leiband y del grupo Sidecars, comparte genes con el cantante-. Pasen y vean: 

Sin duda, uno de los momentos más especiales de la velada llega de la mano de esa joya incluida en Diciembre: los músicos abandonan el escenario y el líder de la banda se enfrenta a solas a un Vis a vis completamente desnudo en su comienzo, que continuaría con el apoyo de su guitarra acústica para más tarde finalizar con toda la banda y entre fuertes aplausos.

La noche sigue adelante con Monstruos a través de la que Leiva nos hace reflexionar: “todos vivimos repletos de miedos, inseguridades, de ansiedad… y hay que pensar: si es nuestra cabeza la que ha creado todo eso, ¿por qué no vamos a poder hacerlo desaparecer?“. Personalmente es uno de los temas que más me gustan de su último disco y uno de los que más creció en el directo. Pero si hay una canción que se hace enorme cuando un auditorio a rebosar la canta entregado, ésa es sin duda Electricidad, con un potentísimo estribillo, de los que desgarran, de los que apetece cantar a voz en grito.

El repertorio de Pereza siguió presente en el resto del recital con Amelie y Como lo tienes tú, tema que estiraba su final hasta convertirse en Hey Jude. Qué bien suena esta banda, pensaba yo: la conexión entre sus miembros es patente, hay complicidad y, por supuesto, mucha calidad musical. Medicina –con unos versos de Mi enfermedad de Calamaro y otros tantos de Estrella Polar– y Terriblemente cruel cerraban una actuación más que solvente. Tras una breve escapada del conjunto, Sincericidio y la maravillosa Lady Madrid ponían el punto y final a una noche mágica, en la que me quedó bien claro que, a veces, los monstruos sólo están en mi cabeza; quizá el último trabajo de Leiva no sea mi favorito, pero es una evolución digna y trabajada en la carrera de un músico que aún tiene mucho por ofrecer.

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Setlist (6/5/17):

  1. El último incendio
  2. La lluvia en los zapatos
  3. Animales
  4. Guerra Mundial
  5. Mi mejor versión
  6. Palomas
  7. Los cantantes
  8. Sixteen
  9. Eme
  10. Breaking Bad
  11. Miedo (+Superjunkies)
  12. Ciencia ficción
  13. Superhermanas
  14. Vis a vis
  15. Monstruos
  16. Amelie
  17. Electricidad
  18. Como lo tienes tú
  19. Medicina (+Mi enfermedad+Estrella Polar)
  20. Terriblemente cruel
  21. (Bis) Sincericidio
  22. Lady Madrid
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Nunca es tarde si el concierto es bueno: así vimos a Leiva en Murcia (21/06/14)


En mi vida hay una especie de maldición en lo que a los conciertos de Leiva se refiere. Cada vez que tengo alguna de sus fechas en la agenda, ocurre una desgracia (menor, afortunadamente, de ésas que te fastidian un poco durante un par de días). Me había ocurrido en dos ocasiones y volvió a suceder. Pero por supuesto, como en las anteriores, hice la maleta, cogí mis entradas y partí con poca tristeza y muchas ansias por disfrutar de su nueva gira.

El destino esta vez era Murcia. No volvía a la ciudad desde que, en septiembre del pasado año, me desplazara con el mismo motivo: encontrarme con el directo del madrileño, en compañía entonces de Loquillo y Ariel Rot (gira Uno de los nuestros). Tras un viaje un tanto surrealista –no preguntéis- y pasar brevemente por un bonito hotel reservado a precio de ganga, llegaba al recinto, el Auditorio Parque Fofó. Mi cara era un poema al cruzar la entrada; el lugar, cuanto menos modesto, estaba casi vacío en el momento de abrir las puertas. Visto el panorama, y bocadillo de jamón en mano, mi amiga y yo charlábamos tranquilamente, hasta mi no me lo puedo creer. Por detrás del escenario se dejaba ver una melena rubio platino… la del inconfundible Vikxie. Sabía que Leiva actuaba en compañía de un telonero y varios nombres se me habían cruzado por la mente, pero tuve el descuido de no pensar en su primo, el señor Víctor Torres. Si la alegría de ver al ex-Pereza era de por sí grande, la presencia de su compañero de escenario me hizo subir directamente a las nubes. De nuestro último encuentro en la sala madrileña Moby Dick ya hacía demasiado; tres años y dos meses, para ser exactos. Y le tenía ganas.

Vikxie aparecía a la hora prevista con Golfos licenciados, tema que abre su segundo trabajo, Por arte de magia (2011). Poco público presenciaba su actuación, pero el madrileño hacía lo posible por animar a los presentes con uno de los cortes de su último disco –Algo está cambiando (2013)-, Marioneta, para después trasladarnos a tierras británicas con Brighton.

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A tu salud, Coraje –una de mis favoritas de Con la suerte en los talones (2009)- y Calle abajo, dedicada a Andrés Calamaro -influencia evidente en este tema-, se hacían hueco en el repertorio.

La actuación del madrileño terminaba con Algo está cambiando y Salvajes, ante un público cada vez más abundante y menos frío. No faltaron, como siempre, los guapos y majos del cantante a los presentes, todo un clásico para quienes ya le conocemos.

Pero los asistentes, que seguían llegando al recinto –jóvenes de no más de 18 años, en su gran mayoría- estaban allí por Leiva. Y nuestro flaco predilecto salía al escenario y hacía arder el parque con Los cantantes, primer tema de Pólvora (2014). A lo largo de la noche nos reuniríamos tanto con canciones de Diciembre (2012), su anterior trabajo, como con viejas amigas que ninguno hemos podido olvidar. El tema inicial de su primer trabajo en solitario, Nunca nadie, continuaba la noche, junto con Cerca:

Uno de los momentos álgidos llegaba con Animales, del disco de Pereza con homónimo nombre. Leiva saludaba entonces a los murcianos: “estamos súper agradecidos porque paguéis una entrada”, y daba paso a Mi mejor versión. Palomas, uno de los mejores temas del último largo, levantaba de nuevo al público, con sus fabulosos metales de la mano de Tuli (saxo) y Gato Charro (trompeta):

“Vamos a tocar una de las viejas”… y el fuego de Windsor iluminaba la ciudad levantina, estirando su final hasta transformarse en All you need is love, de The Beatles. Seguíamos empapándonos de pólvora: Afuera en la ciudad, Vértigo, y Pólvora eran las siguientes, ésta última mostrando en todo su esplendor al gran César Pop:

Como lo tienes tú acababa de nuevo con los de Liverpool, dando lugar a Hey Jude. Tras Miedo, el cantante se mostraba agradecido de nuevo a la ciudad, y antes de presentar a su increíble banda, nos ofrecía dos de las buenas: Eme y De ciencia ficción. Superhermanas y el último single, Mirada perdida, hacían las delicias de un público que quería más. Dicho y hecho; tras un breve descanso, la banda regresaba al escenario para regalarnos la ya famosa Terriblemente cruel y culminar la noche como se merecía: con una de las joyas de Aviones (2009), Lady Madrid y sus gatos colgados-.

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Fue una buena noche, desde luego. Veo muy bien a Leiva. Pólvora es un buen disco, acaba de telonear a los Stones, se desenvuelve con soltura en el directo. Aún le queda, pero a día de hoy ya es grande. Ha crecido mucho desde Pereza, y eso es mucho decir, porque no eran precisamente pequeños. Así que seguiremos tus pasos, flaco. Tus versos y tus balas.

El sueño de Leiva


En sólo unas horas, la hecatombe: los grandes, los magníficos Rolling Stones actuarán en el estadio Santiago Bernabéu ante 54.000 atentos e impacientes espectadores. Esto lo sabemos desde hace unos meses, el mismo tiempo que hace que sé que, muy a mi pesar, no estaré allí para verlo -mi agenda, los 550 km de distancia y el precio de las entradas no lo ponen fácil-. Pero lo que no conocíamos era el nombre del telonero -o artista invitado, que parece que en los últimos tiempos queda más cool-. Y a leer su nombre se me pusieron los pelos de punta.

¿Que Leiva va a telonear a los Stones?

Ése fue mi primer pensamiento. Ni siquiera me había planteado de quién o quiénes podría tratarse, pero de hacerlo, hubiera pensado en algún conjunto internacional; de aventurarme al terreno patrio, os aseguro que el señor José Miguel Conejo no se habría cruzado por mi mente. Superado el impacto inicial, veo que las redes sociales arden ante el anuncio: en un bando, los fieles seguidores del madrileño -que no son pocos-, encantados con la inesperada noticia; en el otro, un nutrido grupo de detractores no ven con buenos ojos la aparición del que fuera cantante de Pereza en el Bernabéu (y no como asistente, que seguro acudiría). Para muchos, un artista de quinceañeras, de insuficiente calidad para tal evento. Desde luego, para bien o para mal, una cosa me quedaba clara: la noticia no había dejado indiferente a nadie.

Leiva no estará solo en un momento tan emocionante: Carlos Tarque y Ariel Rot también formarán parte en la noche de miércoles de la Leiband, esa curiosa banda formada por un montón de buenos músicos e ilusiones compartidas.

Qué queréis que os diga. A mí me flipa Leiva. Así, sin rodeos. Le he seguido desde sus inicios, desde aquel primer disco de Pereza donde hablaban de horóscopos y música ligera. Le he escuchado hasta la saciedad y su voz me ha acompañado en infinidad de momentos de mi vida. No sé si estará a la altura de actuar acompañando a los Stones. Ésa es la verdad: no lo sé. Está claro que al nivel de los londineses no hay un solo grupo de rock en este mundo, pero no hay reglas escritas sobre cómo deben ser quienes abran sus conciertos. ¿Lo hará bien Leiva? Espero que sí, lo deseo con todas mis fuerzas. ¿Le pondrá ganas? No tengo la menor duda. Esta noche, mi flaco favorito subirá al mismo escenario al que posteriormente suban Mick, Keith, Charlie y Ron, y claro, yo sólo puedo estar feliz, porque no cabe duda de que él ya lo está. Lo ha imaginado durante toda la vida. Y es una oportunidad inmensa para demostrar lo que vale. Así que por él, y para él, toda la suerte del mundo. Para Leiva, para Juancho, para César, para Tuli… y para todos los músicos que trabajaron duro para conseguir un sueño: ser teloneros de los Rolling Stones.

(¡Ah! Próximamente, la crónica del concierto de Leiva en Murcia, junto a Vikxie).