¡Porque la música nos hace invencibles!

Entradas etiquetadas como ‘Quique González’

Salitre 48 cumple quince años


Salitre48

Salitre 48 es fundamental, imprescindible en mi vida. Sus canciones han marcado años, vivencias y montones de sentimientos asociados a letras vivas, palpitantes, que en su día supieron pellizcarme el corazón como pocas han podido hacerlo. Aún lo hacen. Quique González es capaz de conseguirlo; de convertirse en héroe y sobrevivir al paso del tiempo, llevando siempre la pasión por la música como única bandera.

En mayo de 2016 se cumplirán quince años de esta joya y, mientras esperamos con ansia el nuevo trabajo de Quique, hoy se pone a la venta una Edición 15 Aniversario que cuenta con sus dieciséis temas remasterizados y otros diez en directo, grabados durante la maravillosa gira Carta Blanca. Ya está en Spotify, pero esa portada con un González paseando guitarra por el Cabo de Gata merece un hueco en la estantería. Está disponible en CD, vinilo (¡sí!) y formato digital, e incluye además un libro de 40 páginas con texto y fotografías. ¿Cómo no hacerse con él?

Yo le debo mucho a este álbum, y sé que no soy la única; os dejo una publicación de un mago de las palabras, Chema Domenech, escrita hace más de cuatro años con motivo del décimo aniversario. Una preciosa descripción de lo importante que puede llegar a ser una colección de canciones: http://esacancionmesuena.com/2011/06/16/diez-anos-de-salitre/

Hoy Salitre sonará de nuevo. Nunca ha dejado de hacerlo. Porque desde el rompeolas me acuerdo de ti

Noches que dejé cruzadas (vienen persiguiéndome). Quique González en Almería (09/05/15)


QuiqueGonzález1

La vuelta a los orígenes siempre reconforta. A los teatros diminutos donde puede escucharse hasta el silencio, a las salas donde los amigos toman cerveza y cantan a sólo unos pocos metros. Creo que él siempre los ha echado de menos, como recuerdo de sus muchas noches en Galileo Galilei o en El Rincón del Arte Nuevo. Parece difícil retornar a la sala de estar cuando se han conquistado los grandes auditorios, pero ya decía Calamaro aquello de nos volveremos a ver, porque siempre hay un regreso; los escenarios modestos, con mesa camilla y chimenea como único atrezzo, han vuelto a disfrutar de la presencia de Quique González gracias a Carta Blanca, una gira tan desnuda que ni siquiera se cubre con un repertorio definido. A la mente inquieta y curiosa del madrileño se le ocurrió, después de soltar adrenalina con Delantera mítica y a la vera de Lapido en Soltad a los perros, volver a salir a la carretera a ofrecer un concierto distinto cada noche, en donde personas y canciones se convierten en los auténticos protagonistas, en los únicos protagonistas. Detrás de cada petición musical una historia, un retazo de vida ligado de forma definitiva a unos acordes, y una revisión exhaustiva a lo que el artista nos ha ofrecido a lo largo de nueve discos de estudio y casi veinte años de carrera.

Impaciente y expectante me hallaba yo a las 21:30h del pasado 9 de mayo, sentada ya en mi butaca del Teatro Apolo. No es para menos; estaba ante el regreso de mi músico de guardia, al que no veía sobre aquel escenario desde abril de 2011, y girando de la misma forma, desbandado -aunque en esa ocasión, con la ayuda de Jacob Reguilón al contrabajo-. Diez minutos después, los acordes de su última grabación, Clase media, encienden el pequeño teatro almeriense. Sobre las tablas, nada más que un precioso piano, varias guitarras y un par de armónicas; la escasa iluminación genera un aire íntimo y acogedor y la voz del cantante suena profunda y reconfortante. “Buenas noches, amigos”, saluda el músico, porque para él el público deja de ser un grupo de desconocidos para convertirse en una masa cómplice, partícipe del encuentro. Tras explicar el funcionamiento de esta gira -a través de las redes sociales se planta un buzón para que cada cual escoja libremente su canción fetiche-, asegura que ha llegado a un hipotético setlist con 47 canciones, aunque difícilmente podrá tocarlas todas. Un valiente grita entonces “¡Temblar!”, a lo que Quique le responde.”¿Te refieres a Las chicas son magníficas?”, y los versos de esta delicia presente en su último trabajo, Delantera mítica, resuenan en nuestros oídos.

QuiqueGonzález2

La actuación continúa con una de las viejas, Día de feria, tras lo que una chica se lanza a por Romeo y Julieta, una de sus primeras grabaciones, e incluida en el álbum colectivo Cantautores. “Ésa te la cambio por otras dos, porque me parece una de las peores canciones que ha compuesto. Entraría en mi top 3 de malas composiciones”, le contesta, lo que provoca las sonrisas entre el público. Avión en tierra precede a que el músico abandone la guitarra y tengamos el placer de encontrarnos al piano con Pequeño rock and rolluna de las más solicitadas -incluso después de haberla tocado, lo nunca visto-, Reloj de plata y Rompeolas, joya presente en uno de sus trabajos más laureados, Salitre 48.

Ya de vuelta a la posición central en el escenario, y guitarra en mano, tiene lugar uno de los momentos más emotivos con Aunque tú no lo sepas: el recuerdo de Enrique Urquijo revolotea siempre por nuestras cabezas y corazones. Quique disfruta de cada estrofa, se le ve centrado pero receptivo a la vez, como no podría ser de otra manera en un concierto con repertorio abierto. Las propuestas continúan y tras Crece la hierba y Pájaros mojados, regresamos al sonido de las teclas blancas y negras con un clásico también muy solicitado: la preciosa Calles de Madrid, que no había sido aún interpretada a lo largo de la gira. Grata sorpresa: aparece la historia del boxeador, Kid Chocolate, y dos temas que me apasionan, Avenidas de tu corazón y Días que se escapan de las manos -éste último, si no me equivoco, nunca antes lo había escuchado en directo-. Antes de regresar a las seis cuerdas, Quique destaca su gusto por el teatro en cuestión, como ya hizo en citas anteriores.

Quique González3

Y los conserjes de noche es una canción especial para todos, una de las que, en otros marcos, hemos cantado a voz en grito. Después de infinidad de peticiones llega una de sus obras maestras, Salitre, seguida por La ciudad del viento y La luna debajo del brazo -¿cómo un tema relativamente sencillo puede resultar tan espectacular? Sin duda, figura en la lista de mis canciones favoritas-. Cuando éramos reyes, ésa que a él le gusta tanto tocar -ejem- cambia de letra y da vida al Cabo de Gata, paraje bien conocido por Quique y donde anuncia que pasará unos días avanzando en sus nuevos temas -¡y qué gusto da pensar que una canción suya se fragüe en el Cabo!-.

Dallas-Memphis supone la despedida a una noche vibrante, en la que el músico se ha mostrado cómodo y seguro con su repertorio. Pero por supuesto, las trescientas personas que llenaban el Apolo no le iban a dejar marcharse tan “pronto”. De vuelta, y sentado al piano, mis dos peticiones a través de Facebook fluyen una tras otra. Muchos sentimientos puestos en Nos invaden los rusos cómo voy a olvidar todo lo que hiciste por mí, ¿cómo voy a olvidar todo tan deprisa?– y, cómo no, en Nadie podrá con nosotros:

Bajo la lluvia y Ayer quemé mi casa se anticipan a un segundo bis, en el que Parece mentira nos trae a Delantera mítica, que en esta gira cuenta con un menor peso. Cerca del final, Su día libre nos emociona a todos dedicándola a sus padres, “que ya no están conmigo”. Como colofón, la que no podía faltar: Vidas cruzadas es cantada por todo un auditorio, con un Quique al borde del escenario, desenchufado, feliz y satisfecho.

QuiqueGonzález4

Yo no tenía dudas, pero ahora estoy en posición de afirmarlo: Carta Blanca ha sido todo un acierto. Hemos vuelto al González más auténtico, ¿pero acaso ha dejado de serlo alguna vez? Repertorio clásico, como el de la presente noche, o más actualizado, como en Delantera. Con banda o sin ella, en salas o en estadios. La honestidad y las ganas de hacer música fluyen por sus venas y son independientes del tiempo y el lugar. Y para recordárnoslo, lo ha tenido fácil: Quique González siempre ha gozado de carta blanca.

(No fuimos los únicos ojos: si queréis leer la crónica de mis amigos de El Erizo Albino, pinchad aquí).

Carta Blanca: la nueva gira acústica de Quique González


Cuando algunos sufríamos aún la resaca de Delantera Mítica y más aún de la reciente gira con el Maestro Lapido Soltad a los perros, llegó la bomba: hace un par de días Quique González nos sorprendió a todos con Carta Blanca, un nuevo tour al estilo de sus inicios, en salas pequeñas, con aforos reducidos y sin más acompañamiento que una guitarra acústica y una armónica. Mi cara era de total estupefacción al conocer la noticia, ¿quién iba a esperar que el madrileño volviera tan pronto a la carretera? Muchos podríamos imaginarlo ya sumergido en interminables sesiones de grabación entre las cuatro paredes de un estudio, rodeado de amigos, pero no colgándose de nuevo la guitarra y embarcándose en una aventura musical de este tipo. Pero Quique es así, y los que llevamos tiempo siguiéndole lo sabemos bien. Magnífica sorpresa que no nos va a dar más que alegrías, como ya lo hizo en su momento Desbandados. ¿Lo mejor? El repertorio abierto. Cada noche, un concierto diferente, en el que el público será clave y donde podremos recuperar antiguas joyas desterradas de los setlists convencionales.

Éste es el comunicado con el que Quique da a conocer la noticia:

“El último verano, en medio de los conciertos de la gira “Delantera Mítica” realicé un acústico, sin banda, dentro de la programación “Live The Roof” en Málaga.

Siempre me ha estresado un poco cerrar repertorios – labor obligada cuando tocas con otros cuatro tipos-, así que aproveché la coyuntura y la cercanía que ofrecen los aforos reducidos para dejarme llevar y tocar las canciones que iba pidiendo la gente del público en el momento. Por supuesto, tocaba algunas por capricho, versiones, y puede que estrenara una nueva también aquella noche. Cuando llevaba casi tres horas tocando, el promotor me pidió que terminase ante la posibilidad de que viniese la policía.

Disfruté con altura. Fue mágico descubrirme haciendo lo mismo que hacía cuando empezaba a tocar en clubs de Madrid hace 20 años, pero después de haber grabado nueve discos que nunca he conseguido ver juntos en mi estantería. Supongo que a la mañana siguiente empecé a pensar en la idea de hacer una pequeña gira con esas características. Repertorio abierto, distinto cada noche, sólo con la acústica y harmónica, lugares especiales, aforos reducidos, gente sentada.

He disfrutado muchísimo con mi banda actual y con la banda de “Soltad a los Perros”, junto a Lapido, estos dos últimos años, y antes de volver a grabar el siguiente disco me apetece lanzarme a esta aventura en solitario y sentir que viajo más ligero de equipaje por una temporada. Será durante la próxima primavera y la gira se llamará “Carta Blanca”.”

Las primeras fechas ya están confirmadas: será en San Sebastián (14 de marzo), Barcelona (20 de marzo) y Madrid (29 de mayo). Próximamente se anunciarán más encuentros, y esperemos que alguno de ellos me sea accesible. Y si no, como siempre, habrá que ir a buscarlo, porque una gira así no se puede dejar escapar. Tendremos carta blanca 😉

Elige diez canciones de Quique González


No soy muy amante de las listas -de cosas, en general-. No lo he sido nunca, probablemente porque me da miedo todo lo bueno que pueda quedarse fuera, o quizás porque siempre fui muy indecisa y antes de tomar cualquier nimia decisión puedo pasarme horas dándole vueltas al tarro. Con las listas de canciones, obviamente, me pasa lo mismo… pero siempre hay alguien que se atreve a proponerte un reto. Y no hace falta mucho más para que una se venga arriba.

Cuando piensas en hacer una lista con las diez canciones que más te gustan de tu artista favorito, pueden pasar dos cosas:

a) Que lo tengas tan claro que sólo necesites papel, bolígrafo y cinco minutos de tu tiempo;

o b) que la responsabilidad te resulte de tal tamaño que te veas incapaz de decidir cuál es mejor que cuál. Porque todas son buenas.

¿Se me pasó por la cabeza hacer un top 10 de Quique González? Sí, claro. Y nunca quise hacerlo en este blog, precisamente por eso que comentaba de que a un buen fan se le antoja una responsabilidad descomunal, fruto del respeto enorme hacia el artista en cuestión y su legado musical. En este caso, hablamos de un señor con nueve discos y cientos de canciones dignas de aparecer en una lista que lleve por título Lo mejor de o Mis 10 de. La elección conlleva atrevimiento, riesgo y, llegado el caso, incluso polémica. ¿Resultado? En mi blog no encontraréis un top 10 de Quique González.

Hasta hoy. Desde el lunes, es posible averiguar cuáles son mis diez canciones favoritas las canciones que más me llegan del chico que, como los lectores de este blog ya sabrán, me ilumina con su música, por el que he hecho cientos de kilómetros de carretera y como reza uno de los temas de su primer trabajo, mi músico de guardia. Y esto es posible gracias a la ocurrencia de un amigo cuyo blog musical, Bonus Track, no deberíais dejar de seguir. La propuesta fue clara, directa y sencilla, y provino de algo así como: conoces a Quique mejor que yo, así que nadie mejor que tú para hacer esta lista. Tras el sonrojo inicial, y con la presión sana de querer dejar alto el listón, me dispuse a ello, papel y bolígrafo en mano. En mi caso, la opción a salió a relucir. Casi desde el principio tuve clara la colección de canciones, y fue el orden lo que me provocó más quebraderos de cabeza. Fundamentalmente, el relativo a las posiciones 1 y 2; cualquiera de ellas, Salitre y La luna debajo del brazo, podrían haber ocupado el número 1 de ese ranking. Por lo que suponen para mí, cualquiera de ellas es digna merecedora de ese puesto.

http://mybonustrack.wordpress.com/2014/11/10/quique-gonzalez/

Ésa es la lista completa -hasta de mi puño y letra-, y como le dije al autor de la entrada, sé que es una lista peculiar, que tiende mucho al Quique intimista, al más personal. Muchos dirán que faltan Vidas cruzadas, Kamikazes enamorados o La ciudad del viento. Sí, no están. Pero así es mi lista. No me he basado en lo estrictamente musical, ni en si son más o menos conocidas: únicamente, en las sensaciones que a mí me provocan y en lo que a mí me han aportado. Y ése es el resultado. Gracias a Bonus Track por el honor de materializar este top y por pensar en mí para ello. Y a los demás, espero que os guste la selección, porque está hecha desde la admiración más profunda al muchacho que ahora gira con José Ignacio Lapido. En poco más de una semana, soltamos a los perros en Madrid. En dos, volvemos a Granada. Os hablaré largo y tendido de la jauría… 😉

La noche en que Quique tocó ‘Nadie podrá con nosotros’ (El Batel, Cartagena, 2/8/14)


Me gusta Quique González y creo que, a estas alturas, ya ha quedado claro. Muchos dirían que la idolatría es un término que describe mejor mi pasión por las canciones de este madrileño del ’73, y claro que sí, en la vida hay que tener ídolos, mitos, héroes por los que soñar y coger carretera y manta. No me lo pensé mucho: hice de nuevo la maleta y doscientos kilómetros después pisaba Cartagena, con la calle hirviendo a 39 grados. El objetivo era único: volver a la delantera mítica. Tres conciertos de la gira a mis espaldas, y la misma emoción que el día que llegaba a la Copera de Granada y me encontraba una pantera en una jaula. Todos los principios tienen un fin, y en la noche del 2 de agosto quise despedirme de Cayetana.

IMG_9366c

Hoy no voy a describir el concierto a la vieja usanza. Más que nada porque me da miedo empezar a escribir y, tres días después, seguir divagando sobre lo que vi o lo que dejé de ver. Así que empezaré por el final: me llevé un setlist, y una púa que el gran Pepo López se empeñó en buscarme por todo el escenario. Y crucé unas palabras con Quique, tres años después y con el pulso temblando, como la vez primera. Los putos héroes nunca dejan de imponer.

10530674_10204561547788905_5956883106548621581_n

Esta vez le tocó el turno a Salitre 48. Para muchos, un disco mágico. Ahora con un mensaje: “Gracias por viajar con nuestras canciones”. 

Y si digo que no es una crónica al uso, no voy a desgranar toda la sucesión de canciones, como viene siendo habitual. Prefiero destacar los detalles que convirtieron la noche en suave, como reza el título del tema incluido en Kamikazes enamorados escogido para abrir el espectáculo. Grata sorpresa, pues los directos de la gira suelen comenzar con una de las que me gustan especialmente, La fábrica (“Ahora parece que vas a mezclar fuego y gasolina“). Quique nos daba la bienvenida y se mostraba feliz “por volver a Cartagena en una noche de verano”. Las canciones de su último disco, Delantera MíticaParece mentira, ¿Dónde está el dinero? o Las chicas son magníficas– sonaban con una potencia estremecedora en El Batel, un auditorio bonito y moderno, a pie de mar, donde la luz de sus cientos de lámparas fluorescentes nos ponían difícil el pensar que el día había caído unas horas atrás. Un Quique espléndido y una banda que sigue en pleno estado de forma hacían Me lo agradecerás, que volvía a ser, como en ocasiones anteriores, una historia del pueblo adoptivo del cantante, y a estar dedicada a su “hermano” Fonsojefe en el restaurante Las Piscinas de Villacarriedo.

IMG_9390c

Tras Te lo dije, el chico del chaleco de cuero presentaba a la delantera de guitarras: por poco, ya que el multiinstrumentista Edu Ortega regresaba in extremis de explotar su faceta violinística en Toulouse. Cayeron, una tras otra, tres de mis favoritas: Palomas en la Quinta, Salitre y Su día libre; en esta última, un pequeño lapsus de Quique hacía que escucháramos su comienzo no una, sino dos veces.

IMG_9433c2

Después de seguir las presentaciones con la defensa mítica formada por Edu Olmedo a la batería y Alejandro ‘Boli’ al bajo, llegaba una Miss Camiseta Mojada de lo más accidentada: a mitad del tema, la correa de la guitarra de Quique se rompía, percance que solventaba deshaciéndose de ella y valiéndose de voz… hasta que el pie de micro se ponía tonto e incapaz de mantenerse en su posición normal, a lo que el cantante respondía con una carrera por el escenario para seguir cantando junto a su compañero Pepo. Anécdotas aparte, llegaba uno de los momentos cumbre de la noche, al recibir los primeros acordes de Cuando éramos reyes, un enorme clásico que en mi caso, si no me falla la memoria, nunca había tenido oportunidad de escuchar en directo.

El set acústico, ese momento a solas con Quique, volvía a ser una delicia. Nos pidió canciones, y se deslizaron por el escenario Rompeolas, la atemporal Aunque tú no lo sepas… y Nadie podrá con nosotros, esa inmensa joya de Daiquiri Blues, tan importante en mi vida que me llevó a la locura de dedicarle un blog.

IMG_9436c2

No faltaron Clase Media, ni por supuesto, Tenía que decírtelo. Y para terminar, la de siempre, Y los conserjes de noche… o eso creíamos nosotros. Poco antes del cierre, muchos de los que andábamos por las primeras filas nos habíamos apostado a pie de escenario, y fue entonces cuando se produjo la magia. La banda nos ofrecía un increíble bonus track totalmente desenchufado, al borde de las tablas, más cerca que nunca de su asombrado público. Un Dallas-Memphis que suponía el broche de oro a una espectacular noche.

Lo siento… ya sabía yo que me iba a acabar enrrollando, y contando la jugada de la única manera en que sé hacerlo: desde el sentimiento que me despiertan los nueve discos de mi músico de guardia. Delantera Mítica está a punto de finalizar y éste es mi homenaje. Ya falta poco para soltar a los perros, para poder disfrutar de la conjunción del maestro Lapido y su alumno aventajado. Y claro está, volveremos: cuando uno se alista en los ejércitos del rock de Quique González, nunca se plantea el dejar de romper filas.

IMG_9449c2

(Y si quieres recordar el paso de Quique por Granada, puedes hacerlo aquí: http://wp.me/p4uIdC-1O).

Una canción antes de dormir: ‘Peleando a la contra’


Hace ya mucho, Quique González nos mostró la importancia de rebelarse contra lo que uno considera injusto. Lo hizo patente en un manifiesto y robándole un título a Bukowski, para escribir una canción que nunca llegaría a editarse. Sin embargo, tuve la suerte de escucharla. Hace tres años y tres meses sostenía la cámara que grabó el siguiente vídeo, y que aún hoy sigue emocionándome. El tema es profundo, conmovedor, de los que entran sin llamar, y para quedarse.

Así os doy las buenas noches. Los años han pasado, pero nosotros ahí seguiremos: Peleando a la contra.

Dicen que al final me salvaré,

nunca hay demasiado que perder, y tú lo sabes bien…

Dos amigos y una gira: ¡Soltad a los perros!


Quique González ya lo dejaba caer en aquel concierto ‘granaíno’ que tuve la suerte de presenciar el pasado mes de abril: José Ignacio Lapido y él estaban tramando algo juntos. Ayer por la mañana se abría la caja de Pandora y desde diferentes redes sociales nos llegaban las buenas nuevas: el próximo mes de octubre dará comienzo una gira que reunirá a estos dos magos de la música.

Imagen

Conocido por todos es el cariño que ambos músicos se profesan: Quique considera a Lapido un auténtico maestro, un referente al que le une un mismo estilo y una tremenda calidad lírica. No cabe duda de que de la unión de dos rockeros natos no puede resultar más que algo fascinante. Así anunciaban ellos mismos la inminencia de Soltad a los perros:

“Nos complace comunicaros que ha llegado el momento de materializar algo que llevábamos mucho tiempo con ganas de hacer: unirnos  para dar una serie de conciertos.

Desde hace años hemos venido colaborando puntualmente en escenarios y grabaciones, y la idea de ampliar esas colaboraciones con una gira conjunta nos rondaba la cabeza. El momento, como decimos, ha llegado ¿La manera de hacerlo? Formando una banda y poniéndonos manos a la obra para que la admiración mutua cristalice en un repertorio común a la altura de nuestro entusiasmo.
Gracias por vuestra atención.

Quique González y Lapido.”

La primera cita con el madrileño, el granadino y la banda formada para la ocasión tendrá lugar el 30 de octubre en Santiago de Compostela (Sala Capitol), a la que seguirán, por el momento, Bilbao (15 de noviembre, Kafe Antzokia), Valencia (21 de noviembre, Sala Noise) y Madrid (22 de noviembre, La Riviera).

Esperaremos con impaciencia el inicio del espectáculo. Mientras tanto, guarden bien a los perros… ¡que tendremos unas cuantas ocasiones de soltarlos!

Los ejércitos del rock de Quique González invaden Granada (5/4/14)


El próximo sábado 12 de abril hará exactamente seis años que asistí por vez primera a un concierto de Quique González. Aquella era la época de Avería y redención #7. Llevaba mucho tiempo machacando sus discos, y allí estaba por fin, en el pequeño Teatro Apolo de Almería. Y yo con unas ansias terribles por encontrarme con su voz y con La aristocracia del barrio. A mi lista de directos sumaría en los siguientes años la íntima gira Desbandados, donde Quique se acompañaba de Jacob Reguilón al contrabajo, y tres conciertos de la gira Delantera mítica, en un curioso bucle geográfico Granada-Madrid-Granada. Si os cuento todo esto es porque hoy me rondaba la cabeza una cuestión un tanto peliaguda: ¿Por dónde se empieza cuando uno pretende escribir sobre uno de sus mayores ídolos? La enorme admiración que le profeso a este hombre y a su banda hace que me tiemble el pulso sobre las teclas. Pero como buenos kamikazes (enamorados, claro) que somos, vamos a por ello. Que la noche del pasado 5 de abril, en el Auditorio Manuel de Falla y con unas vistas inmejorables de la ciudad de Granada, hubo música, y además de la que no se olvida fácilmente.

Imagen

Llegué al auditorio casi con una hora de antelación; tenía ganas de comprobar cómo se presentaba el asunto. Y lo cierto es que a esas horas el ambiente ya estaba de lo más caldeado; Delantera Mítica retumbaba por todo el mirador anexo al teatro a través de unos altavoces colocados en la entrada, y el bullicio de gente a una hora tan temprana hacía presagiar el casi sold out que encontraríamos en el interior. Yo aproveché la ocasión para pasar por el merchandising (y arrasar con la pantera Cayetana, todo sea dicho); supongo que al conductor de la furgo de la gira y encargado a la vez del puesto de venta le debe de empezar a sonar mi cara.

El Manuel de Falla es un espacio bonito y acogedor, con un aforo de 1.240 personas. Ocupé mi asiento en la tercera fila mientras el teatro iba tomando vida. A las 21:15h, con quince minutos de retraso sobre la hora prevista, Quique y su banda hacían su aparición sobre el escenario. El madrileño, vestido con camisa gris, chaleco negro (que ha tomado el relevo del ya famoso chaleco de cuero marrón) y los mismos botines desgastados que en los demás conciertos de la gira, abrió la noche con La fábrica, Parece mentira y ¿Dónde está el dinero?, todas ellas pertenecientes a su último trabajo, Delantera Mítica. Hay que destacar el impecable sonido del recinto, todo un gusto para mis oídos, maltratados en demasiadas ocasiones.Tras entrar en calor, la sucesión de temas no difirió demasiado de otros directos de la gira, pasando de magníficos temas pertenecientes a su anterior (y mi predilecto) disco Daiquiri Blues (Restos de stock, Cuando estés en vena) a hacernos recordar sus inicios con Torres de Manhattan, Pájaros mojados (muy coreada por el público) o la fantástica Palomas en la quinta, del disco Kamikazes enamorados.

Imagen

Mi sensación al ver a Quique sobre el escenario fue la misma que tuve al verle cuatro meses atrás en la sala But (Madrid): se siente tremendamente cómodo con su banda y con su forma de hacer música. Tiene una luz que no fui capaz de verle en aquel 2008 en el Apolo, cuando a mis ojos parecía un chico tímido y con cierto aire triste en la mirada. Creo que Delantera Mítica le ha aportado una solidez que no han sido capaz de darle otros trabajos y eso se refleja en su presencia sobre las tablas. No soy capaz de afirmar, sin embargo, que sea un disco hecho para ser tocado en un auditorio, o al menos, en este auditorio; si tuviera que ponerle un pero a la noche, tendría que hablar de cierta frialdad por parte del público, que no se atrevió a ponerse en pie en ningún momento del espectáculo. Yo estuve a punto de saltar de la silla en más de una ocasión, y no era capaz de entender cómo ninguno de los presentes daba el primer paso.

No obstante, el elegante recinto fue más que apropiado para uno de los momentos cumbre de la noche: la banda abandonaba el escenario dejando al cantante al mando de un set acústico. “No sé cuáles voy a tocar, de verdad”, decía Quique, palabras ante las que se sucedieron las respuestas de los asistentes. “Venga, la voy a tocar”. Y en ese punto de la noche comenzaban a sonar los acordes de la inigualable Aunque tú no lo sepas (en mi caso, si no recuerdo mal, nunca la había escuchado en directo) y la figura incomparable de Enrique Urquijo se hacía un hueco en la mente de todos. Creo que no he asistido a un silencio tal sepulcral por parte del público presente en un evento musical en toda mi vida, lo que es verdaderamente admirable. El sentimiento dedicado a este tema fue tal que, aunque suene a tópico, no soy capaz de expresarlo con palabras; si os sirve, diré que la canción finalizó conmigo secándome alguna que otra lágrima. A este punto de inflexión le siguió Pequeño rock and roll, una de las grandes, y con la vuelta de la banda al escenario pudimos escuchar temas como Las chicas son magníficas o Kamikazes enamorados. Quique verbalizó en varias ocasiones el privilegio que le supone tocar en una ciudad tan encantadora como Granada, cuna de artistas a los que él admira como son José Ignacio Lapido o el poeta Luis García Montero. Como siempre, presentó a su banda uno a uno: Edu Ortega (guitarras, violín, mandolina), que además cumplía años; Pepo López (guitarra), también miembro de la banda Chivo Chivato; y Alejandro Climent ‘Boli’ (bajo) y Edu Olmedo, ambos pertenecientes a Señor Mostaza. No faltó alguna salida de tono por parte del público; una chica gritaba: ¡No mires la chuleta!, a lo que él respondió con la avidez y la clase que suele mostrar en ese tipo de situaciones: Perdona, es para asegurarme que voy a tocar la misma canción que ellos, contestaba Quique saliendo airoso de semejante coyuntura.

IMG_8060c2


Imagen

El primero de los bises comienza, como tantas veces, con el single de presentación de Delantera Mítica, Tenía que decírtelo, para proseguir con la siempre reclamadísima Salitre y terminar con Dallas-Memphis, también perteneciente a su último trabajo. Quique no duda en este momento de la velada en hacer un guiño a una niña de unos 10 años sentada junto a sus padres en la segunda fila, sonriendo y señalándole con la guitarra, y haciendo sonreír a la vez a un entregado auditorio. La banda desaparece de nuevo del escenario, pero nada más lejos de la realidad: aún quedaban cosas importantes por suceder. Tras volver con Su día libre, se estrenaba en directo Clase media, nuevo single del que ya hablaba por aquí hace unos días. Y entonces, Quique anunciaba la aparición de un invitado especial, tal y como ya había adelantado a través de las redes sociales: en escena aparecía nada menos que José Ignacio Lapido, ex miembro de la banda 091 y al que el cantante considera un auténtico maestro, para echar el cierre con una de las más aclamadas por el público, Vidas cruzadas. Y no sólo eso: el cantante madrileño anunciaba a bombo y platillo su satisfacción por una próxima colaboración musical con su referente granadino, ante nuestro asombro y alegría.

Imagen

La noche del sábado fue una noche de sorpresas y de la mejor música. El impecable sonido de esta banda aún resuena en mis tímpanos. Quique González está en forma, quizá más en forma que nunca. Y tras tres conciertos de esta gira, quiero más, necesito más. Porque Quique está feliz y sabe transmitírnoslo de la mejor manera. Así que no me cabe duda de que los ejércitos del rock seguiremos rompiendo filas para seguir sus pasos.

Setlist:

1. La fábrica
2. Parece mentira
3. ¿Dónde está el dinero?
4. Restos de stock
6. Caminando en círculos
7. Cuando estés en vena
8. Delantera mítica
9. Manhattan
10. No encuentro a Samuel
11. Palomas en la quinta
12. Pájaros mojados
13. Hasta que todo te encaje
14. La luna debajo del brazo
15. 39 grados

Set acústico:

16. Aunque tú no lo sepas
17.  Pequeño rock and roll

18. Las chicas son magníficas
19. Me lo agradecerás
20. Kamikazes enamorados
21. Miss Camiseta Mojada
22. Hotel Los Ángeles

Bis:
23. Tenía que decírtelo
24. Salitre
25. Dallas-Memphis

Bis:
26. Su día libre
27. Clase media
28. Vidas cruzadas (con Lapido)

 

Y algunas fotos más: 

Imagen

Imagen

Imagen

 

Imagen

Imagen

Imagen

Imagen

Clase alta, muy alta


Hay estudios científicos que dicen que el martes es el peor día de la semana. El fin de semana más cercano queda ya muy lejos y para el siguiente aún falta un abismo. Y sí, éste parecía ser un martes más, aburrido y descafeinado, hasta que al señor Quique González se le pasó por la cabeza la idea de hacernos un regalo que brilla en la primera escucha. Clase media, así se llama esta pequeña gran joya de casi 5 minutos que él mismo nos hacía llegar esta mañana a través de diferentes redes sociales. Es buena, muy buena. Guiños cinematográficos, la mandolina de Edu Ortega y hasta el moonwalker de Michael Jackson. Todo de la mano del reconocido productor Ricky Falkner. Esto engancha, Quique. Nos estás malacostumbrando a tus sorpresas y ahora siempre queremos un poco más. Un Daiquiri Blues brillante, una Delantera Mítica de campeonato… y ahora este single de improviso, esta clase media que de media no tiene nada. ¿Qué será lo siguiente? A saber qué se le ocurre a este hombre, pero no tengo muchas dudas de que vuelva a quedarme con cara de idiota. Y oye, para dejarme así hay que tener mucha clase.

El abogado del diablo
exhibe su sonrisa galáctica,
tiene una cita a ciegas
con la viuda de Christopher Walker

Mientras la clase media
suspira en la sección de deportes
y la bohemia sigue
aburrida de vena

Suena la radio enferma,
los chinos se lo juegan al póker,
la juventud se quema
y los que quedan se dirigen al norte

Hay una chica nueva en la ciudad
hija de la vieja escuela,
no confía en nadie ya

Cuerpo a tierra,
luz y gas,
hambre para la nevera.
No necesita de más

El leopardo vuelve,
los indies se organizan en bloque.
Puedes pasar tu vida
con gente que nunca conoces

El sindicato miente,
tú sueñas con hacer el moonwalker
bajo la furia ciega,
derrapando en el borde

Hay una chica nueva en la ciudad
hija de cuarenta guerras,
no confía en nadie ya

Cuerpo a tierra,
luz y gas,
sangre para las banderas.
No necesita de más

Mira,
está logrando escapar,
tiene la cabeza fuera

Sigues ciega
pero tienes que ir a trabajar,
sólo esperas coincidir en el tiempo
a la hora de la verdad,
a la hora de la verdad…