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Una larga noche de rock con Tequila y Maná (Almería, 4/8/18)


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No había cumplido los diecisiete años cuando hice una de las colas más largas de mi vida. Fue a las doce de la mañana de un 17 de junio cuando decidí que el sol que barría las calles sin piedad no frenaría mis ganas de ver de cerca a los cuatro mexicanos que ponían banda sonora a mi días y que, allá por 2003, giraban al ritmo de Revolución de amor. Nueve horas después -y algo más bronceada- sólo unos pocos metros me separaban de la guitarra de Sergio Vallín. Fue mi primer gran concierto, y recuerdo aquella primera fila con el cariño de una adolescente que comienza a vivir la magia de la música en directo. Les vi actuar de nuevo con Drama y luz (2011), y hace unos meses me sorprendía el anuncio de una pequeña gira de verano por distintos festivales españoles. Sólo siete citas, y no podía creer que Almería fuese una de ellas. Pero vaya si lo fue.

El concierto de Maná, enmarcado dentro de las actividades del Almería Summer Festival, contaba inicialmente con las actuaciones de Bambikina y Tequila como previa, pero tras la caída del cartel de los primeros por enfermedad, fueron los argentinos los encargados de abrir la noche. Es mucha la admiración que siento hacia Stivel y sus colegas -con cierta predilección por Ariel Rot, todo hay que decirlo-, por lo que, a pesar de que mi principal motivación eran los de México, me apetecía verdaderamente comenzar la fiesta a base de rock and roll. A las 21:30, con media hora de retraso, Tequila saltaban a las tablas dispuestos a despedirse, pero por todo lo alto. El show, que se extendió durante hora y media, fue un auténtico derroche de greatest hits: ¿quién no ha cantado ese Rock and roll en la plaza del pueblo? Mira esa chica, Matrícula de honor, la sangrienta historia familiar de Mr. Jones o El ahorcado (“puede ser de Almería, puede que no“) conseguían levantar a los más jóvenes y evocar viejos tiempos a los más crecidos del lugar. “¿Hay marcha? ¿Ganas de rock and roll? Vamos a hacer algunos estilos diferentes… pero nunca una cumbia. No tenemos una sola cumbia“, decía Stivel como si de una declaración de principios se tratase.

A lo largo de la actuación no faltaron temas recientes (Yo era un animal, del homónimo álbum de Alejo, o Yo quería ser normal, banda sonora de la película Superlópez), guiños a Los Rodríguez, con un espléndido Rot entonando Sábado a la noche y con la banda al completo (¡con Luis Prado a las teclas!) rememorando Mucho mejor, así como viejas y curiosas anécdotas; contaba Stivel como Quiero besarte, nacida en su habitación de adolescente en compañía de Rot, rezaba inicialmente “deja que te quite la ropa y que apague la luz“; fue la madre de Alejo la que al pasar por allí encendía la bombilla, nunca mejor dicho, y dejaba la luz encendida. La coreadísima Dime que me quieres, Me vuelvo loco y la archiconocida Salta!!! ponían el punto y final a una banda mítica. ¡Adiós, Tequila! Ha sido un placer.

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El calor no daba tregua y el cansancio hacía mella después de cuatro horas sin mover las piernas, pero sabíamos que el plato fuerte aún estaba por llegar. A las 23:45, la banda formada en Guadalajara hace más de treinta años hacía acto de presencia ante un auditorio completamente abarrotado. Manda una señal, del álbum Amar es combatir (2006) suponía el inicio de una sucesión imparable de éxitos, de temas que nunca me he cansado de escuchar, algunos de ellos a lo largo de casi veinte años. Maná son Fher Olvera (voz, guitarra rítmica, armónica), Sergio Vallín (guitarra eléctrica), Juan Calleros (bajo) y Álex González “El Animal” (batería), y juntos constituyen la banda de rock latino con más éxito de todos los tiempos (con más de cuarenta millones de discos vendidos). Acompañados por una segunda guitarra, teclado y percusiones, con un impecable sonido y una iluminación destacable, Oye mi amorCorazón espinado y Déjame entrar hacían arder el Recinto Ferial y auguraban una noche digna de permanecer en el recuerdo colectivo.

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Los mexicanos siempre se han caracterizado por su participación activa en la defensa del medio natural (prueba de ello es su conocida Fundación Selva Negra), por lo que tras un emocionante vídeo en el que Fher recordaba que “hemos sido sordos y no hemos escuchado a la naturaleza“, la deliciosa melodía que da comienzo a Cuando los ángeles lloran nos animaba a no olvidar la trágica historia del activista ambiental Chico Mendes. “España nos gusta. Todos los ‘manás’ pagamos por venir a España (…) Los españoles son una ráfaga de intensidad y de inspiración“. Tras las palabras dirigidas a un respetuoso público, Bendita tu luz y la siempre emotiva Vivir sin aire -compuesta en una buhardilla prestada por un amigo cuando aún no conocían la fama- precedían a un pasaje instrumental donde Vallín daba buena cuenta de su virtuosismo a las seis cuerdas.

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El concierto proseguía con un Fher bastante juguetón que aseguraba querer “regarlos a todos con una manguera de cerveza“, a la vez que tomaba un trago y recordaba que ése sería el último concierto antes de regresar a Latinoamérica. Llegó el momento entonces de entonar esa canción dedicada “a las mujeres cachondas que se mueven como palmeras, a ésas que nos ponen los cuernos“… y no podía tratarse de otra que de Mariposa traicionera (Revolución de amor, 2002). Un tema relativamente reciente pero de sobra conocido como Labios compartidos precedía al enorme clásico de José Alfredo Jiménez El Rey, para acabar en una de mis preferidas, Me vale (Dónde jugarán los niños, 1992). Me vale lo que piensen y hablen de mí, es mi vida y yo soy así. Al concluir el tema con voz de Álex González, éste dio comienzo a su ya habitual, aunque no por ello menos espectacular, solo de batería. Muchos ojos como platos observando los movimientos imposibles de esas baquetas.

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Uno de los momentos más especiales tiene lugar cuando Fher invita a una joven asistente a tomar asiento y disfrutar de un pequeño set acústico: es toda una delicia recuperar joyas como Te lloré un río y Cómo dueles en los labios (Sueños Líquidos, 1997). Aprovechaba entonces el cantante para lanzar un órdago “a esos gringos que quieren construir un muro: como dijo un amigo, cuanto más alta la valla, más alta la escalera“. Sonaban entonces Se me olvidó otra vez -versión del tema de Juan Gabriel lanzada en el famoso Unplugged (1999)- y Eres mi religión. “No, Suavecito no la vamos a tocar”, respondía el vocalista a una petición del público. Y así fue: a lo largo de la noche, no apareció ni un solo corte de ese álbum tan irregular que lleva por nombre Cama incendiada (2015).

Tras el trío de ases –En el muelle de San BlasClavado en un barRayando el sol-, volví a sentirme aquella niña que coleccionaba discos de un grupo mexicano, escuchaba en bucle No ha parado de llover y adoraba el libreto del Sueños Líquidos. Han pasado quince años de aquel 17 de junio, pero la noche del pasado sábado disfruté y me dejé la garganta como entonces. He admirado y admiraré a Maná, sin importarme lo que hagan en adelante. ¿Y no es lo incondicional lo que realmente merece la pena?

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Setlist (4/8/2018):

Tequila

  1. Rock & Roll en la plaza del pueblo
  2. Mira esa chica
  3. Matrícula de honor
  4. Mr. Jones
  5. Me voy de casa
  6. El barco
  7. Yo era un animal
  8. Quiero besarte
  9. Las cosas que pasan hoy
  10. Sábado a la noche
  11. El ahorcado
  12. Yo quería ser normal
  13. Mucho mejor
  14. Nena
  15. Que el tiempo no te cambie
  16. Dime que me quieres
  17. Me vuelvo loco
    Bis
  18. Salta!!!

Maná

  1. Manda una señal
  2. Oye mi amor
  3. Corazón espinado
  4. Déjame entrar
  5. Cuando los ángeles lloran
  6. Bendita tu luz
  7. Vivir sin aire
  8. Instrumental
  9. Mariposa traicionera
  10. Labios compartidos
  11. De pies a cabeza
  12. El rey
  13. Me vale
  14. Solo batería
  15. (Set acústico) Te lloré un río + Cómo dueles en los labios + Se me olvidó otra vez + Eres mi religión
  16. En el muelle de San Blas
  17. Clavado en un bar
    Bis
  18. Rayando el sol

La noche tranquila de Ariel Rot (Almería, 30/05/15)


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A las 23h del pasado 30 de mayo teníamos, en Madchester Club, una cita con uno de los grandes, con un maestro del rock en español: el señor Ariel Rot, que con cuarenta años de carrera a la espalda pisaba Almería en solitario, acompañándose exclusivamente de un piano y unas cuantas guitarras. No le veía en la ciudad desde 2008, cuando un reencuentro con su antigua y conocida banda, Tequila, puso en pie a todo un Auditorio Maestro Padilla; más recientemente, en septiembre de 2013, viajé hasta Murcia para disfrutar de Uno de los nuestros, gira en la que el argentino, Leiva y Loquillo aunaban fuerzas. No viví la época de Los Rodríguez, pero me encantaba el sonido de esa milonga rock y, a mis tiernos quince años, el disco en directo de Rot –En vivo mucho mejor (2001)- sonaba en casa una y otra vez. Como podréis imaginar tras toda esta historieta, ganas de reencontrarme con el músico no me faltaban.

Cerca de las doce de la noche, ante un abultado aforo, el bonaerense hacía aparición para interpretar Debajo del puente, incluida en su último trabajo, La huesuda (2013). La actuación se caracterizó por su ritmo slow, por la conversión de las canciones hacia una onda más sosegada; tras Lo siento, Frank, tema que da nombre a su cuarto álbum en solitario, el músico definiría su última andadura como “una forma de deformar y prostituir las canciones”, dicho lo cual se sucedían la genial Baile de ilusiones, que sonaba más tranquila que nunca, Felicidad Geishas en Madrid.

“Un día estaba en un garito, se me acercó un tío y me preguntó si podía ponerle música a unas letras; el tío en cuestión era Joaquín Sabina“. Con esta anécdota nacía la ranchera Viridiana, que vino a continuación. El sonido de voz y guitarra de Rot es francamente bueno, no así la actitud del público, que habla a gritos durante buena parte del espectáculo imprimiendo la nota negativa del encuentro e impidiendo disfrutar plenamente del artista. Los tipos duros no bailan Para escribir otro final son los últimos cortes antes de que Ariel cambie de bando y se siente al Roland. “Éste es un momento duro del show, es como estar detrás de un mostrador”, comenta entre risas. Llega entonces la fantástica Dos de corazones:

Uno de los momentos más especiales tiene lugar con La mirada del adiós, uno de mis temas favoritos de Los Rodríguez; posteriormente Una casa con tres balcones termina convirtiéndose en una versión tranquila de Salta, de Tequila. “Nunca te acuestes con una mujer que tenga más problemas que vos”: antes de interpretar Pólvora mojada, el argentino hacía su peculiar homenaje a un clásico del rock, las groupies. “Están sobrevaloradas, pero gracias a esas locas divinas compuse un montón de canciones”.

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De nuevo a la guitarra -acústica, en esta ocasión- reconoce que le fascinó lo que encontró allá por el año ’76 cuando llega a España “de un país en el que sólo por sonreír por la calle ya eras considerado sospechoso”. Bar soledad, Muñeca rota, Eche veinte centavos en la ranura y una Mucho mejor en clave de tango suponen la recta final de la actuación del músico. Para el bis, dos grandes joyas: Cenizas en el aire, del homónimo trabajo publicado en el año 2000, y cómo no, la famosa Milonga del marinero y el capitán, de Los Rodríguez, coreada y bailada por buena parte de los presentes.

Un Ariel tranquilo y relajado, alejado en esta ocasión de los grandes escenarios, y unas canciones reconstruidas, más suaves y menos bailables, nos dejaron con buen sabor de boca. No puede ser menos: estamos ante un experto en las artes del rock, y eso, en una clave o en otra, siempre se hace notar.

Record Store Day ’15: un año más, en Discos Caverna


Como ya hice en la edición del pasado 2014, ayer sábado puse rumbo a Discos Caverna, nuestra tienda de discos fetiche, con motivo del Record Store Day ’15. Este día de celebración melómana venía acompañado de jugosas reediciones (David Bowie, 091, Love of Lesbian o Iván Ferreiro, entre otros), y en la mencionada tienda, de descuentos en las compras y de algo que no puede faltar en tal festividad: música en directo. A las 12:30, con la tienda atestada de curiosos, daba comienzo ante su genial escaparate el concierto de la banda local The Flamin’ Indalo Rockin’ Suitcase, tres chicos que llevan el mejor rock and roll a las calles de Almería capital y Roquetas de Mar.

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Entre un público numeroso, nos deleitaron, durante más de una hora, con un buen puñado de versiones; entre ellas, Get back, de los Beatles, el eterno Born to be wild de Steppenwolf o la conocidísima The house of the rising sun:

Ojalá todo los mediodías fueran aderezados con una pizca de rock y nos dejaran tan buen sabor de boca. El año que viene, ¡más!

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Hoy se somete al Test Musical (y no tan musical)… JJ Fuentes


JJ Fuentes

Tiene sólo veinte años, pero el talento le fluye por las venas y corretea por las cuerdas de su guitarra. Hablamos de José Javier Fuentes, artista almeriense residente en Roquetas de Mar que lucha por hacerse un hueco en el complicado mundo de la música. JJ Fuentes ha bebido del rock más clásico y sus composiciones tienen tintes muy americanos, dejando entrever que sus oídos se han empapado en folk y country y que ha buceado entre discos de Dylan, Petty o, sin ir más lejos, Quique González o Lapido. Comenzó su carrera en solitario a finales de 2013, tras tres años con la banda Los Reflejos. Desde entonces, el joven cantautor se ha dejado ver principalmente por las provincias de Almería y Granada, llevando su música a lugares como La Tertulia, en Granada, o el Teatro Apolo de Almería, y participando en festivales como Rock in Lei y Noise Off Festival.

¿Tenéis curiosidad por darle una oída a sus canciones? Pues es tan fácil como disfrutar de su maqueta, disponible de forma gratuita en Bandcamp. Además, los que andamos por Almería tendremos la oportunidad de escucharle en directo el próximo 16 de mayo en el Pub La Cueva, en formato de trío eléctrico y al módico precio de tres euros. Estoy convencida de que este chico tiene un gran futuro por delante. Para conocerle un poco mejor, accedió muy amablemente a protagonizar la séptima entrega de nuestro Test Musical. ¡Vamos a ponerle rock’n’roll al domingo!


Test musical (y no tan musical): 

  • Un solista: José Ignacio Lapido.
  • Una banda: The Traveling Wilburys.
  • Un disco: “London Calling” de The Clash.
  • Una canción: “Mediterráneo” de Serrat.
  • Un libro: “Odisea” de Homero.
  • Una película: “En la cuerda floja”. Basada en parte de la vida de Johnny Cash.
  • Un instrumento: Rickenbacker de 12 cuerdas o Gibson Sg.
  • Un concierto (al que hayas asistido): “Soltad a los Perros” de Lapido y Quique González en Granada.
  • Un concierto (que hayas ofrecido): En La Catedral Punto de Encuentro, Guadix, en Mayo del año 2014.
  • Tu opinión sobre el panorama musical actual: Está la cosa jodida. Se tira de lo que interesa vender y no de lo que más productivo en cuanto a arte puede ser.
  • Qué ha aportado la música a tu vida: ¿Qué no ha aportado?
  • Un sueño (musical): Hacer feliz a alguien con mis canciones, igual que los músicos que me gustan me hacen a mí con las suyas.
  • Un sueño (en general): Ser feliz y más que eso, que todo el mundo lo sea.
  • Observaciones/comentarios/lo que tú quieras decirnos: El Rock and Roll nos hará libres. O al menos, eso espero. Y si no, da igual, siempre estaremos los locos para seguir llenando los garitos de música, a no ser que el gobierno establezca el toque de queda.

Dando en la tecla con Señor Mostaza y Cables Cruzados (Sala Radiolab, 17/05/14)


Había escuchado a Señor Mostaza lo suficiente para conocer la calidad de sus composiciones, así que cuando vi el anuncio de su concierto pianacústico en la Sala Radiolab, no me lo pensé dos veces. Luis Prado, la voz cantante, es querido, respetado y admirado por sus compañeros de profesión. No sólo lidera la formación mostacera, sino que sus teclas han acompañado a bandas como M-Clan o al mismísimo Miguel Ríos. La cosa pintaba bien, no había duda; pero si antes de llegar me hubiesen contado la sensación con la que abandonaría la Radiolab, sinceramente, no me lo hubiese creído.

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En la noche almeriense, los de Valencia no estuvieron solos. El concierto comenzaba con la actuación de Cables Cruzados, grupazo local del que hemos hablado en más de una ocasión por estos lares. Con una afluencia de público menor de la que pudiera esperarse teniendo en cuenta el nivel del asunto –los aficionados a la música en esta ciudad nos desesperamos al ver, una y otra vez, a bandas geniales tocando en salas casi vacías-, la actuación de los almerienses arrancaba con Qué fue de la revolución. Tras alabar el buen hacer de sus compañeros de cartel (de los que son seguidores declarados), proseguían desgranando los temas de su trabajo Nubes y fábulas. El single Fotofobia, Dentro del espejo, Gafas de rock, Guía Michelín y una de mis favoritas, la frenética Mejor sin ti, calentaban el ambiente y daban lugar a un comienzo inmejorable de la noche de sábado.

El plato fuerte llegaba con la aparición de Luis Prado y Paco Tamarit sobre las tablas. Por mucho que lo intente, creo que lo de Prado no tiene descripción posible. El teclado se antoja una prolongación más de su cuerpo; el ritmo vertiginoso de sus dedos sobre las blancas y negras es un auténtico placer para los ojos y los oídos. Él solo se basta y se sobra para llenar el escenario, pero si además se acompaña de un músico excepcional como Tamarit ofreciéndonos guitarra acústica, xilófono y melódica, el resultado no puede ser más que espectacular. No puedo imaginarme lo que debe ser tener delante a la banda al completo, con Alejandro Climent ‘Boli’ al bajo y Edu Olmedo a la batería –ambos de sobra conocidos para mí, por formar parte de la gira Delantera Mítica de Quique González-.

Señor Mostaza dieron un recital en el que se incluyeron tanto temas propios Bipolaridad, Ojalá pudieras ser (la de la frase estelar ‘Cuando sonríes me suena a música celestial el hilo musical del Mercadona’), Hora de dejarlo atrás, Un momento eterno (según Prado, inspirada en un tenso encuentro con Ana Rosa Quintana en un ascensor), Regresos inesperados o Todo me recuerda a ti, entre otros- como versiones que hicieron venirse arriba al personal: nos trajeron el famoso I’m Gonna Live Forever de Fama, a los Beatles con Here Comes the Sun, a los Stones con Dead Flowers y hasta una de mis favoritas del señor Bowie, Starman, con ese maravilloso y canturreable estribillo. El sensual momento You Can’t Leave Your Hat On de Randy Newman (BSO de Nueve semanas y media) con ‘subtítulos’, que viene a resultar en Paco haciendo la traducción simultánea al español de cada verso de la canción, se convirtió en uno de los momentos más desternillantes de la noche. Pero sin duda, de ésos no faltaron: Luis no tiene nada que envidiarle al mejor de los monologuistas de este país, y podría afiliarse con facilidad a la Radiolab para acompañar a Pepe Céspedes y Paco Calavera.

Os lo aseguro: ha sido uno de los conciertos en los que más he disfrutado de todos a los que he asistido últimamente. Músicos excepcionales, creatividad sin límites y grandes dosis de humor lo hicieron factible. Y además, con la entrada a un precio irrisorio. Así que no quiero terminar sin decir que, si eres almeriense y te gusta la música, te animes a estar atento a la programación musical y a asistir a las salas. Porque no quiero ir a más conciertos espectaculares con 40 personas entre el público. Hace falta respuesta social, y desde este humilde blog haré lo que esté a mi alcance para conseguirlo. Es una ciudad pequeña, pero con una oferta musical bastante buena y unas pocas salas que trabajan en pro de la cultura. Anoche lo vivimos con Señor Mostaza y Cables Cruzados. Pero no hay que olvidar que sin el esfuerzo de salas como Radiolab, Madchester Club, La Cueva o La Caverna esta crónica no sería posible.

Una canción antes de dormir: ‘Desde que ya no eres mía’


No hace ni un mes que un grupo llamado Los Zigarros traía su directo a Almería (una vez más, al Madchester Club), dentro de una extensísima gira que les está llevando por toda la geografía española. Yo veía los carteles y anuncios del concierto y me preguntaba: ¿quiénes serán este par? Sin embargo, no me interesé más por entonces. Ay, cruel ignorancia la mía. Más tarde, tras no parar de leer su nombre en diferentes redes sociales (actuar cuatro noches como teloneros de Leiva en La Riviera hace mucho), la curiosidad me pudo y puse a girar su homónimo disco. Y fue entonces cuando me arrepentí profundamente de no haber pisado el Madchester aquella noche del 29 de marzo. Los Zigarros son rock: rock clásico, rock del bueno, rock del que te hace saltar, bailar y escuchar sus temas en bucle. Rock sin artificios de ningún tipo, que trae a la mente a bandas como Tequila o M-Clan. Y claro, Los Zigarros es un discazo en toda regla.  Los Zigarros – Los Zigarros

Si queréis comprobar lo que os digo, pegadle fuerte a su single Hablar, hablar, hablar… e inyectaros una buena dosis de rock and roll en vena. Yo, en cambio, os voy a dejar como canción del día una algo más tranquila pero que me gusta especialmente: Desde que ya no eres mía. Hacedme caso, los vais a disfrutar seguro. Y desde luego, es una pena no haber sido suya en ese concierto. ¡Otra vez será!